sábado, 30 de agosto de 2008

El cambio de imagen no alcanza

Luego de los agitados días de protestas del campo y del voto no-positivo del vicepresidente Julio Cobos, se viven días más tranquilos en la políta nacional. ¿Esto es así, o quiero autoengañarme? Ni una cosa ni la otra; lejos estamos de la tranquilidad en Argentina, eso es lo que se intenta transmitir desde las altas esferas del gobierno.

Cristina Fernández se muestra amistosa, sonriente, jocosa, conciliadora, en cuanto acto de inauguración de obras públicas haya. Recorrió todo el conurbano y varios barrios de la Capital Federal mostrando la "nueva cara" del gobierno, que aunque no lo reconozca en su discurso, ha recapacitado acerca de su principal y ahora antigua estrategia de confrontación pública contra todo lo que consideraba como oposición (partidos políticos opositores, la prensa o hasta alguna clase social que desde el kirchnerismo calificaban de "oligarca").


Esta imagen renovada del gobierno, incluye el congelamiento de las figuras más controversiales de esta etapa de la administración kirchnerista. Me refiero nada menos que al ex presidente Nestor Kirchner y a su amigo, el secretario de comercio Guillermo Moreno. Es notable como dejaron de aparecer en la agenda de los principales medios, donde ha tomado un mayor protagonismo el jefe de gabinete, Sergio Massa. Según varios periodistas que analizan la escena política del país, esta nueva figura del poder ejecutivo es el principal mentor de la nueva estrategia con la que la presidenta se siente más a gusto.

Además de darse cuenta de que desde los atriles y con sus discursos setentistas no iban a lograr ningún tipo de conscenso positivo, y sólo se abrirían viejas heridas, el cambio de imagen obedece a que no encontramos en tiempos en los que el gobierno ha cedido terreno y ya no ostenta el poder ni la imagen positiva con la que contaba cuando se inicio el mandato de Cristina Fernández.

El revés en el Senado contra las retenciones móviles obligó al gabinete a redefinir su postura frente a la sociedad que demostró hartazgo con respecto a las políticas comunicacionales llevadas a cabo durante el mandato de Néstor Kirchner.

Ya nada es igual desde el voto no-positivo de Cobos. Hasta los mismos legisladores kirchneristas se animan a enfrentar al círculo de poder del ex presidente. El jefe de la bancada oficialista en diputados, Agustín Rossi, dijo días atrás que al INDEC hay que inyectarle un dosis de credibilidad, en referencia a las innumerables sospechas de que se están dibujando las cifras de inflación en dicha entidad que supo ser modelo para América Latina. Esto puede ser un dato menor, pero muestra que ya no se le tiene miedo a Kirchner, hay espacio para criticarlo.

Hasta Hugo Moyano, lider de una de las dos CGT, se anima a enfrentar al gobierno, en este caso, en el tema de la suba del piso del impuesto a las ganacias (En los utimos días se han decretado políticas públicas que intentan levantar la imagen del gobierno, una de ellas, además de la suba en las jubilaciones, fue la de la modificación y la suba del mínimo no imponible del impuesto a las ganacias, que beneficiará a cerca de 400 mil trabajadores, que dejarán de pagar este tributo). Para el líder de los camioneros se debe eliminar totalmente este impuesto, y lo hizo saber puertas afuera de la reunión que mantuvo con la presidenta, cosa que antes, con kichner ocupando el sillón presidencial, difícilmente hubiera ocurrido.

Dentro de estos síntomas de cambio a causa del debilitamiento, estan las modificaciones introducidas en la cámara de diputados al proyecto de reestatización de Aerolíneas Argentinas que había sido elaborado por el secretario de transporte, Ricardo Jaime. Fue como una marcha atrás del proyecto original, algo que no hizo con el proyecto de las retenciones móviles y tan caro le costó.

Los cambios de estrategia ya están a la vista, aunque desde el gobierno se nieguen las deficiencias del pasado que hicieron que ahora deban mostrarse más conciliadores.

Es un primer paso positivo. Aunque existen riesgos de que estos sean tan sólo cambios superficiales, al menos desde lo más alto de las esferas del poder kirchnerista se han dado cuenta de que algo no estaban haciendo bien.

Quiza dentro de este nuevo marco de conciliación se presenten políticas que solucionen los problemas de las producciones agricola-ganaderas. Desde las entidades del campo se han vuelto a disparar dardos contra el gobierno por que dicen sentirse ninguneados y afirman que nada se ha hecho aún luego del no a las retenciones en el Congreso.

El cambio de imagen lejos está de conformar a todos, y aunque se muestre activa y amigable, aún le queda mucho por hacer a la presidenta (entre otras cosas esclarecer el triple crimen de General Rodriguez, y el aporte de Sebastián Forza a la campaña electoral del Frente para la Victoria) , y esperemos que todo esto no sea una momentánea careta con vistas a las elecciones legislativas del año próximo.

lunes, 11 de agosto de 2008

UNA IMAGEN ENGAÑOSA

El viernes 8 del 8 del 08 a las 8 y 8 con 8 segundos, comenzó la que para muchos fue la más espectacular ceremonia inaugural de los juegos olímpicos de la historia (vale aclarar que el número 8 es considerado de buena suerte por la cultura china). Beijing se vistió de fiesta para albergar a las más de 200 delegaciones de deportistas que buscan el máximo logró de sus carreras: la medalla dorada.

El presidente chino Hu Jintao no dejó nada librado al azar, todo salió a la perfección. Las 91 mil personas que presenciaron esa solemne presentación vibraron ante cada repaso de la rica historia cultural del país más poblado del mundo, que se realizó durante la celebración.

Los números muestran la majestusidad de la presentación dirijida por el cineasta Zhang Yimou: "El nido de pájaros" como se conoce al estadio construido para los juegos, que costó 500 millones de dólares, fue el escenario donde actuaron 14 mil artístas, 9 mil militares, y donde se desplegó una máquina de escritura gigante, un pergamino de 800 kilogramos y una bola imponente que surgió de la tierra que simulaba ser un mundo por donde 54 actores corrían y hacían piruetas, entre otras cosas.


Hubo más de 15 mil vestidos utilizados en la ceremonia, y se lanzaron 30 mil fuegos artificiales desde dentro y fuera del increíble estadio.

Sin duda que fue una presentación que quedará en nuestra memoria. El encendido del pebetero olímpico también fue impactante. Li Ning, el ex "Príncipe de la Gimnasia", que ganó tres medallas de oro, dos de plata y una de bronce en los juegos de Los Angeles 84, fue el encargado de portar la antorcha en los últimos metros de su engorroso recorrido por todo el mundo. Claro que no lo hizo de una forma habitual, sino que corrió en el aire alrededor de la parte superior del estadio que clamaba de emoción.

La espectacularidad de estos juegos intenta ser una vidriera de un sistema político que deja muchas dudas. El gobierno chino, al que muchos catalogan como comunista, pretende utilizar esta celebración deportiva para mostrar todo su poderío. Es innegable la relación existente entre la política y el deporte, que tanto daño le causa al segundo. Alrededor de 80 jefes de estado estuvieron presentes en la ceremonia.

Pero detrás de toda esa parafernalia y esta imagen "futurista" o "desarrolista" de China se esconden aspectos oscuros del gobierno de Hu Jintao que no pueden pasarse por alto.

China viene creciendo desde hace años con cifras de dos dígitos y todo indica que será la potencia económica del futuro; claro que este impresionante crecimiento a nivel productivo tiene sus consecuencias. Estudios ambientales recientes como el de la "Agencia de Evaluación Medioambiental de Holanda" indican que China pasó a ser en los últimos años el país que más contamina en el mundo, destronando a Estados Unidos.

El excesivo uso de carbón parece estar detrás de este notable incremento de emisión de gases responsables del efecto invernadero (dióxido de carbono), que produce el calentamiento global.



Este tema impostergable en la agenda de los paises más poderosos del mundo requiere de un tratamiento inmediato. Deben dejar de pasarse factura los unos a los otros y reducir sus emisiones de CO2. Para los juegos, China puso en funcionamiento ciertas medidas para mejorar la calidad del aire infectado con un smog altísimo que respirarán los deportistas; pero todas estas disposiciones parecen políticas momentáneas que quedarán sin efecto cuando terminen los juegos y Beijing vuelva a su caótica realidad.

"La otra Beijing", como la califica la periodista china Anita Chang, "desinfectada y retocada", donde, según cuenta en un artículo escrito recientemente para Clarín, se ocultan fachadas de edificios, se levantan puestos de vendedores ambulantes y se impide la circulación de la mitad de los automóviles, sólo es una foto retocada y manipulada de la realidad.

Detrás de este fantástico holograma montado por el gobierno chino para estos juegos se esconde a millones de pobres y a políticas sociales conflictivas.

Hace tiempo que está en en tintero el tema de la represión en el Tibet. El Dalai Lama, líder espiritual de los budistas tibetanos, exiliado y refugiado en la India desde 1959 catalogó como un "genocidio cultural" la embestida armada llevada a cabo por el ejército chino en aquella pequeña ciudad ocupada militarmente y que pretende una cierta autonomía del gobierno. Hubo cientos de muertos y miles de desaparecidos, que el gobierno chino niega.


Este conflicto lleva a otro que se está produciendo en estos juegos, que es el de la censura. En su afán por mostrarse como un país ordenado y en continuo desarrollo, el gobierno niega los discursos disidentes y castiga a quienes los propagan. En los últimos días se multiplicaron las denuncias de censuras por parte de periodistas que protestaron por la imposibilidad de acceder a ciertos sitios de internet. Entre ellos, el de Amnistía Internacional, la organización que denuncia la represión del gobierno chino, y que lanzó un comunicado donde criticaba a Hu Jintao y a sus políticas que violan los derechos humanos. Otros sitios bloqueados fueron los vinculados al movimiento espiritual Falung Gong, donde se expresaban diversos discursos antigubernamentales.

Lo más reprochable de todo este marco de censura que engloba a los juegos es la agresión sufrida por varios periodistas de diferentes paises, como Francia, Australia y Japón, entre otros. Varios de ellos fueron detenidos y agradidos por militares que los obligaron a borrar imagenes de sus cámaras de video y en algunos casos hasta llegaron a romper los equipos de trabajo. Una muestra de la intolerancia del gobierno chino con respecto a las voces disidentes y el celoso trabajo que realiza para proteger la imagen que pretende transmitir al mundo.

Estos juegos, empañados por todas estas irregularidades, es otro caso de como el deporte sirve a los gobiernos para tapar cuestiones engorrosas que se esconden bajo la alfombra. En este caso, represión, contaminación y censura, tres aspectos para criticar de China y que la comunidad internacional no puede pasar por alto, y debe hacer oír sus quejas.

El deporte sirve una vez más como cortina preciosa para políticas controvertidas que merecen ser atendidas y discutidas (nosotros como siempre tenemos nuestros antecendentes en estos temas; el mundial de fútbol de 1978 tiene muchos paralelismos con el uso que el gobierno chino hace de estos juegos olímpicos, en aquel entonces se escondió la desaparición de 30 mil personas por parte del gobierno de facto que gobernó en el país desde 1976 hasta 1982).

Estos lazos entre la política y el deporte son inevitables, pero deben criticarse. El segundo no debe servir al primero, la relación debe ser al revés, sino se manchan este tipo de competencias que unen a todo el mundo y de la que gozan deportistas y espectadores de toda clase.

Por el bien del deporte, ojalá la política sea piadosa y no lo destruya por completo.

lunes, 4 de agosto de 2008

PRIMERA CONFERENCIA DE PRENSA DE LA ERA K: SE ACHICAN LAS ESPERANZAS

Cristina Fernández dio la primera conferencia de prensa de la era kirchnerista. Lamentablemente esa fue la noticia del evento organizado por las nuevas caras visibles del círculo íntimo de la presidenta, el jefe de gabinete, Sergio Massa, y el ministro del interior, Florencio Randazzo.

Quienes esperabamos que este nuevo cambio de política comunicacional del gobierno fuera acompañado por cambios a nivel político-administrativo, fuimos decepcionados una vez más. La conferencia de más de una hora y media llevada a cabo en el "quincho" de la quinta de Olivos, acondicionado especialmente para la ocasión, que contó con la presencia de alrededor de 150 periodistas (aproximadamente 100 de medios locales y 50 de medios internacionales), sólo sirvio para que la presidenta haga gala de sus indiscutibles atributos como oradora.

Ante cada pregunta, la jefa de Estado respondia elípticamente. Pudo safar de todos los dardos venenosos que lanzaron varios medios y se lució ante preguntas livianas de medios oficialistas. La prohibición de repreguntar no fue un dato menor; esto facilitó las acciones evasivas de Cristina Fernández. También hay que resaltar el flojo nivel de muchas preguntas.

El único mensaje que dejó la presidenta con sus dichos, es que va a seguir firme con su proyecto. "Volvería a hacer todo lo que hice", expresó, y agregó que la resolución 125 que fijaba las retenciones móviles para la exportación de productos agrícolas, entraba en esta afirmación.

No digo que esté mal la continuidad de un proyecto en el que realmente creen, ni que luchen por lo que para ellos puede ser un medio para el crecimiento de Argentina, pero si me parece reprochable las actitudes de ensimismamiento y negación de otros proyectos de desarrollo del país. Esta falta de atención de las voces disidentes, esconde soberbia y la falta de honestidad de este gobierno que rechaza de forma autoritaria todo tipo de discurso que pretenda derrivar los cimientos de la realidad que pretenden construir.

Estos peligrosos atributos con los que cuenta el kirchnerismo están inmersos en la profundidad de los discursos. Cuando un periodista de France Press (dato al margen: las mejores preguntas creo que, llamativamente, fueron las realizadas por periodistas extranjeros), le consultó sobre la metodología con la que se llevó a cabo la disputa con las entidades agrarias, y si ésta le dejo alguna lección, la presidenta negó cualquier tipo de autocrítica, sólo dijo que pecó de "ingenua" ante la reacción de pequeños grupos poderosos (sigue negando el rechazo que generó en gran parte de la sociedad su política "redistributiva", y atribuye la derrota en el Congreso sólo a la intervención de sectores poderosos de la economía).


Esta permanente negación de la otredad es una especie de escudo que utilizan desde las altas esferas kirchneristas para proteger su discurso acerca de la realidad en la que se encuentra inmerso el país.

Un periodista del medio New York Times, también interrogó sobre el tema de las agresiones que se dieron por parte del gobierno hacia los sectores del campo. Según la presidenta, la "virulencia no fue por parte del gobierno", que actúo de forma "responsable" ante actitudes anti-democráticas de sectores del campo que realizaron el "lock-out patronal" cortando rutas, y agredieron a legisladores en sus casas, en el interior del país. (Parece que la presidenta no escuchó los discursos agresivos de su marido que llamaba "golpista" a los dirigentes rurales, ni tampoco vio cuando el funcionario del gobierno Luis D'Elia, copaba la Plaza de Mayo desalojando a fuerza de golpes de puño y palos a los manifestantes pro-campo.)

En la misma línea se encuentra el INDEC. Mientras todos percibimos como aumenta el valor de la vida, desde el gobierno siguen defendiendo lo indefendible. Además de comparar las mediciones de precios del instituto nacional con la de los paises vecinos, para de alguna manera justificarlos, niega (y al hacerlo las avala) a las patotas del secretario de comercio, Guillermo Moreno. Estas, habrían atacado a los empleados del propio INDEC, que rechazan la intervención que sufrió el instituto de estadísticas, a partir de la cual, los índices dejaron de ser creíbles. Según la presidenta, estas incursiones violentas de los matones a sueldo, son sólo "versiones", y a los funcionarios hay que evaluarlos según su desempeño. (Parece que no vio los destrozos que causaron estos grupos vinculados con el secretario de Comercio, según declaraciones de empelados del INDEC, en las oficinas la Asociación de Trajadores del Estado, que denunciaron justamente a Moreno por sus acciones de aprietes y extorsiones.)

Con respecto al voto no-positivo del vicepresidente, Julio Cobos, en el Senado, la presidenta dijo que hay que "desdramatizar", y aclaró que cada uno "es responsable de sus decisiones políticas". El hecho singular se dio cuando un periodista de TN (Todo Noticias), le preguntó si Cobos tenía perfil de traidor; Cristina Fernández se limitó a responder que ella tiene "mucho respeto por las instituciones".

Se tocaron varios temas más, pero todos, en consonancia con los que repase anteriormente, sin una actitud contemplativa ante las voces disidentes. Avaló el cuestionado tren bala, negó el "doble comando" con su marido, aludiendo a que se realizaban las mismas críticas durante el mandato de Néstor Kirchner cuando se decía que Cristina guiaba sus actos, y resaltó los "formidables" incrementos de la cooparticipación de ingresos con las provincias, entre otras cosas. La primer mandataria también se encargó de resaltar que no había conferencias de prensa desde 1999, y no sólo su marido omitió este tipo de actos de importancia vital para la democracia.

Me quedó sabor a poco. Esperaba algún tipo de autocrítica, de aceptación de voces opositoras; para ser claro, esperaba un cambio, que sólo se dio desde el punto de vista comunicacional para levantar la imagen de la presidenta. Esta "exepcional exposición", según la catalogó el gobernador del Chaco, Capitanich, para los dirigetes del campo no aportó mucho. "No respondió una pregunta concreta", dijo De Angelis, el titular de la Federación Agraria de Entre Ríos.

La presidenta se sintió cómoda, se la vio distendida, ningún periodista logró alterar su postura; la conferencia sirvió para que desde el gobierno se den cuenta de que pueden hablar con la prensa sin fursios y sin perjudicar su construcción de la realidad.

Me quedé con ganas de más, de que le preguntaran sobre el discurso de Miguens en la Rural, sobre la discrecional distribución de la pauta oficial, entre otras cosas, pero sobre todo me quedé con las ganas de vislumbrar un cambio positivo en la forma de gobernar del kirchnerismo, cambio que se hace esperar y que por lo que se ve, quizá nunca llegué y se agoten mis esperanzas de un futuro mejor en este mandato que recién comienza.

jueves, 31 de julio de 2008

Messi se viste de celeste y blanco

Por fin se terminó la novela. Messi va a los juegos olímpicos de Beijing. ¿Se terminó la novela? En Barcelona prometen seguir dando batalla a través del TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo), apelando la tardía decisión de la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociados) de obligar a los clubes a ceder a los jugadores menores de 23 años para que vayan a sus selecciones.

"Aceptamos la decisión de la FIFA. Espero que la AFA (Asociación del Fútbol Argentino) se comporte del mismo modo si el tribunal falla a favor nuestro", dijo el director técnico del Barcelona Pep Guardiola, aunque luego le resto importancia al alejamiento de "la pulga", y expresó: "Viviremos sin él". Lo cierto es que el TAS ya se declaró incompetente en otros casos similares y todo indica que "Lio" va a poder jugar en China sin inconvenientes.

Esta es una nueva batalla de millonarios intereses, con extensos antecedentes, que esta vez parece haber ganado la AFA. No se explica como se siguen dando este tipo de discusiones en torno a lo que debe hacer o no un jugador, y por qué la FIFA no propone una reglamentación sin lugar a las especulaciones financieras de empresarios y marcas ligadas al fútbol. Hasta se dice que Nike, que patrocina al Barcelona,y Adidas, que patrocina a la selección, estuvieron metidas detrás de toda esta puja por la joven estrella oriunda de la ciudad de Rosario.

¿Por qué Julio Humberto Grondona, dueño del fútbol argentino y vicepresidente de la FIFA no tomó cartas en el asunto e inclinó la balanza en favor de los intereses de Messi (que siempre dijo que quería ir a los juegos) y de la selección argentina?

Detrás de todo esto hay muchísimos milllones de dólares (o euros), y nadie quiere quedar mal con nadie. Barcelona por su parte quiere contar con su estrella para el inicio de la Liga más importante de Europa y la que más dinero reparte (la "Champions League"). Hace pocó aumentaron el sueldo del jugador argentino para que no sea tentado por otros clubes; si logra algunos objetivos que no parecen lejanos, Messi puede llegar a cobrar 12 millones de euros al año. ¡Cómo para no pelearse con la AFA por no ceder a este jugador que les cuesta tanto dinero!

Lo cierto es que la monopólica FIFA, que nuclea a casi todas las asociaciones de fútbol del mundo, debería ser más clara y sentenciante en sus comunicados o decretos, para no dejar ningún vericueto legal para que los clubes, presionados por empresarios y por sus finanzas, pretendan adueñarse por completo de los jugadores y no cederlos a las selecciones.

La selección nacional, en donde también cobran importantes sumas de dinero por jugar, es el único ambiente en donde al menos se tiene la sensación de que los jugadores juegan movidos por el honor y el orgullo. El gran negocio del fútbol ha destruído esto hace tiempo pero los hinchas apasionados por este deporte seguimos enceguecidos al respecto.


La selección nacional es donde creemos que los jugadores juegan "por la camiseta". Por eso la FIFA debe ponerse más severa en este sentido y respetar el único lugar donde se conserva algún grado de amateurismo (o donde al menos creemos que se conserva).

Es inadmisible que un club pretenda no ceder a un jugador a su selección, menos cuando se trata de una competencia formal, y no un mero amistoso internacional.

La tardía desición, quizá fue por que la FIFA no organiza este torneo y no le interesa económicamente que Messi este en los juegos olímpicos, pero esto si interesa a millones de personas que hacen del fútbol la principal insignia patria de Argentina (mezcla peligrosa entre patriotismo y deporte que no puede desterrarse de nuestro país por la pasión que encubre al fútbol).

No comparto esto último, creo que el fútbol es un deporte profecionalizado y devastado por empresarios, en donde no deben ponerse en juego consignas patrióticas, pero si deben respetarse las ilusiones de los hinchas que al menos pretenden ver en su selección a los jugadores que idolatran y que los hacen aislarse por 90 minutos de la caótica realidad que les toca vivir.

Por eso la FIFA, debe al menos respetar el ámbito de las selecciones nacionales y exigir de manera fehaciente que se cedan los jugadores a las mismas, y dejar de lado por un momento los intereses económicos que la motivan permanentemente.

Ojala que todo esto valga la pena y Messi junto a los demás representantes del país nos regalen momentos de fútbol para disfrutar y gozar, como lo hizo la selección de Bielsa en los juegos de Atenas 2004 donde por primera vez se obtuvo el oro olímpico en esta disciplina.

Espero que puedan aislarse un momento de todos los millones de dólares que hay en torno a ellos y que defiendan la camiseta por amor y orgullo, como lo harían las millones de personas que van a estar siguiéndolos por televisión.

jueves, 24 de julio de 2008

¿NUEVA ETAPA?

"Crónica de una muerte anunciada", fue el título de una de las novelas que en 1981 publicó el escritor colombiano García Márquez. Título que grafica de manera inequívoca la salida del ex jefe de gabinete, Alberto Fernández.

El desgastado ancho de espada de la gestión kirchnerista, no aguantó más. "En este esquema no tengo nada que hacer", expresó. No podía seguir conviviendo con enemigos como Julio De Vido (ministro de Planificación), Guillermo Moreno (secretario de Comercio), Carlos Zannini (el secretario Legal y Técnico), todos miembros de círculo íntimo del ex presidente, del que supo ser parte, pero del que en los últimos tiempos debió distanciarse.

La tremenda exposición mediática a la que fue empujado por todos los conflictos del gobierno de Néstor Kirchner y ahora en el de Cristina Fernández (léase INDEC, Skanska, bolsa de Micheli, maletín con petrodólares de Antonini Wilson, enfrentamiento con el grupo Clarín, el proyecto del tren bala, etc, etc, etc.), lo pusieron como la cara visible y consecuentemente el blanco de todas las críticas.

En un principio se cargó con toda esta mochila de inconvenientes y defendió el proyecto del ex presidente con una gran convicción. Pero la crisis con el campo y la derrota en el Congreso fueron un golpe letal para el ex jefe de gabinete. Nunca pudo entender como se llegó tan lejos con este problema, al que intentó darle un golpe de timón; movida que le ocasionó el alejamiento de Néstor Kirchner, enceguecido en su disputa con las entidades del campo. El diálogo con el presidente del PJ estaba cortado, y el ex jefe de gabinete se había volcado hacia la figura de la presidenta, para aportarle una visión crítica de las políticas que estaban llevando a cabo su marido y su entorno en el poder. Hasta dicen que fue Alberto Fernández el que convenció a Cristina para que no renunciara ante el pedido de "dejar todo" de su marido, luego del voto no-positivo de Cobos.


Era el único que intentaba en el último tiempo frenar el doble comando, según escribió el periodista Julio Blank en Clarín. Pero esto le hizo perder espacio en el gobierno. Gobierno al cual ya no pretende encubrir, por que ya superaron un límite. Por eso en su renuncia pretende, y avizora una "nueva instancia" en esta gestión.

La realidad es que empezaron a producirse cambios, pero parecen superficiales. Se fue, en medio de la conmoción por la salida de Alberto Fernández, el secretario de agricultura, Javier De Urquiza. En su lugar, asumió Carlos Cheppi. De Urquiza había quedado desprestigiado por la escasa participación en el conflicto con el campo, ofuscado por la figura de Moreno. Era incomprensible que una secretaría tan importante para el sector agropecuario no tomara cartas en el asunto, pero en fin, Cheppi tomó el cargo con la dura tarea de reacomodar la posición de esta secretaría. Un cambio menor dentro del cuadro del gobierno.

La asunción de Felipe Massa, el ex intendente de Tigre, como jefe de gabinete, no parece tampoco ser un cambio profundo. El círculo íntimo del presidente del PJ, Néstor Kirchner, sigue firme. No se soluciona el problema de desgaste de la gestión actual, con la renuncia de Alberto Fernández, uno de los pocos que intentaba limitar los embestidas del ex presidente en la toma de decisiones del Poder Ejecutivo. Sino que parece todo lo contrario.

Suena a un mero cambio de figuritas, que el ex candidato presidencial Roberto Lavagna (no me pregunten si ahora es nuevamente opositor o sigue en pie su acuerdo con Kirchner por que no se) calificó como "el juego de la silla, donde las mismas caras cambian de posición". Se olfatea que no van a producirse cambios en la forma de gobernar del kirchnerismo, generando confrontaciones y renovando viejos rencores de la sociedad. Como dijo el periodista van der Kooy, con este reemplazo, "se fortalece el viejo sistema de los Kirchner", en donde sólo se aceptan voces consonantes con el proyecto de gobierno, y se respeta a los soldados fieles, dejando de lado las voces disidentes.

Esto es peligroso. Realmente se necesitan cambios. Cambios en serio. Como puntapié inicial, Cristina debería empezar a gobernar y tomar decisiones propias, ese sería el primer y esperanzador paso. Luego debería formar su propio gabinete, con gente nueva, con motivaciones personales y capacitadas para gestionar con emprendimientos propios, no con títeres que se van modificando según la ocasión y el gusto del ex presidente.

Algunos creen que este cambio comenzó. Otros dudan de que sea así. Todos coinciden en que es necesaria una nueva etapa, un aire fresco para que esta gestión a la que le quedan más de tres años de mandato y que ya no puede cargar con el peso del gobierno anterior.

jueves, 17 de julio de 2008

DEMOCRACIA

La cámara de Senadores trabó el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo para transformar en ley la resolución 125 decretada el 11 de marzo pasado por el entonces ministro de Economía Martín Lousteau. En una extensa y dramática sesión, la cámara alta rechazó la aplicación de retenciones móviles a la venta de granos al exterior.

El vicepresidente Julio César Cleto Cobos, tuvo la decisión final por que se dio un histórico empate entre 36 senadores que le dieron el visto bueno al proyecto oficialista y 36 congresistas que pretendían que dicho proyecto sea modificado.

Pasadas las 4 y cuarto de la mañana, Cobos tuvo que decidir el futuro del país. Lo hizo siguiendo sus convicciones. Fue un triunfo de la democracia; se reavivan esperanzas en cuanto a los políticos de nuestro país, de los cuales atinamos a creer que sólo persiguen intereses económicos dejándo de lado las necesidades de sus votantes.

Sus ideales no se resignaron frente a las tantas presiones que deben haber pesado sobre él. Su cara lo decía todo, entre susto, nerviosismo, presión, cansancio, atinó a decir que su voto no iba a ser positivo. Era tanta la carga que ni siquiera se animó a decir que estaba en contra del proyecto defendido con los dientes apretados por el presidente del PJ Néstor kirchner, y todo su círculo cercano.


Aunque tímida, la de Cobos fue una demostración de valentía. Parecía imposible que alguien del gobierno se atreviera a enfrentar al "primer caballero". Todo aquel que atinaba a correrse del discurso oficial era desterrado de la escena política, pero nada menos que el vicepresidente, atinó a ponerle un freno a esto.

Con esta decisión, se realzan las instituciones del país. Por un lado el Congreso vuelve a ocupar el espacio que le fue quitado durante mucho tiempo por regímenes presidencialistas, que transformaban esta necesaria institución en un mero brazo político del Poder Ejecutivo. Por otra parte, Cobos revalorizó un puesto condenado al olvido por la historia y por los ciudadanos, que es el de vicepresidente. Estos a partir de ahora dejarán de ser figuras decorativas dentro de un gobierno.

Ese era el plan del kirchnerismo, pero el tiro le salió por la culata. La tan mentada concertación plural, y la incorporación de los radicales K al proyecto del gobierno iniciado en el 2003, fue sólo una maniobra política, abandonada desde el momento en que empezaron a escucharse voces disidentes entre estos espacios ideológicos devenidos en oficialistas. Ni bien el vicepresidente empezó a tratar de solucionar el problema por vías paralelas al plan K, se le recriminó y criticó esa jugada, sin pensar que esto podía llegar a ocurrir. Pero por esas vueltas de la vida, Cobos tuvo en sus manos este impensado poder para derrivar este proyecto que el gobierno utilizó como emblema de su gestión. Y así lo hizo. Fue una abofetada durísima para Cristina Fernández y su marido, que transformaron este debate en una lucha de vida o muerte.

¿Qué hará ahora Néstor Kirchner? Esa es la pregunta que todos nos hacemos, estamos ansiosos por escuchar que dice el presidente del PJ. Que bueno sería que reconozca la derrota y su esposa analice nuevamente la situación y realice modificaciones contundentes al proyecto de las retensiones móviles. Tiene la posibilidad de dar marcha atrás con este decreto de una manera prolija y sería visto como un gesto de grandeza. Es la oportunidad para rearmar una política-económica llena de baches que generó una crisis impensada, innecesaria e inoportuna de más de 120 días, que ya está mostrando sus consecuencias en el interior del país, donde muchas fábricas empezaron a cerrar sus puertas y la economía está casi parada.

¿Aprovechará esta nueva oportunidad de negociar el gobierno? Esperemos que así sea y que su rencor y soberbia no los cegue una vez más.

El marco democrático le dijo basta a esta forma confrontativa de hacer política. El Senado reflejó principalmente el cansancio de la sociedad con el discurso kirchnerista que abre contínuamente las heridas del pasado y no deja descansar a la memoria.

Quizá este sea el primer paso para que el gobierno se de cuenta de que con ese juego de las muestras de poder en la calle con orquestadas manifestaciones sólo se dividía a la sociedad, y se fomentaba el hartazgo de la gente. Ahora el gobierno debe tratar de unir lo que dividio consciente o inconscientemente. No es nada fácil, pero para solucionar este problema se debe buscar consenso, se tiene que escuchar al otro y tenerlo en cuenta a la hora de tomar decisiones en las que está en juego el futuro del país, como lo fue está de lanzar unilateralmente la resolución 125, donde no se tuvo en cuenta a una vasta porción de la población.

Es alentador este aire fresco de democracia en momentos en que parecía que todo se encaminaba a una polarización de discursos autoritarios que reavivaban fantasmas del pasado que no pretendemos que vuelvan a aparecer.

Espero que el discurso del gobierno sea conciliador y no fomente reacciones como las de esta madrugada cuando militantes kirchneristas arrojaron proyectiles contra el Congreso luego de el NO de Cobos. Reprochable actitud pero entendible a la vez, ya que a eso llevó el ex presidente a sus militantes con sus efusivos y agresivos discursos. También despertó, con sus agresiones, todo tipo de muestras de odio y rencor de manifestantes opositores que escracharon a los congresistas que votaron en contra de sus intereses. Otra actitud reprochable que debe mesurarse desde las esferas del poder.

El conflicto aún no está solucionado. La 125 sigue vigente hasta que la Presidenta diga lo contrario. El Senado le marcó el terreno. Le demostró, como la impresionante manifestación del martes en Palermo, donde está la mayoría. Creemos en la inteligencia de Cristina Fernández como para hacer una correcta lectura de la situación, y conduzca al país hacia la senda del crecimiento y el desarrollo, y no lo haga caer como hasta ahora, en el camino de la polarización y la agresión.

jueves, 10 de julio de 2008

UNA VISIÓN DISTINTA DE UNA REALIDAD DIFERENTE

La semana pasada la cámara de diputados aprobó el decreto del 11 de marzo mediante el cual se fijaron retenciones móviles para la exportaciones de soja, trigo y maiz. El debate fue muy jugoso y efusivo y es realmente positivo que se haya llevado a cabo un acto de estas características, ya que se reafirman las institucions democráticas que a veces parecen sucumbir ante regímenes autoritarios y de un nivel de presidencialismo alto. Pero no me voy a centrar en este hecho.

Fuera del parlamento, justo en frente del mismo, en la Plaza Congreso, se estaba dando un debate muy particular. Agrupaciones kirchneristas, de la oposición y grupos "neutrales", montaron varias carpas para demostrar su apoyo a los funcionarios que dentro del Congreso los representaban y debían decidir si transformaban en ley el decreto firmado por el entonces ministro de Economía Martín Lousteau, o lo anulaban. Finalmente la cámara baja aprobó el pryecto enviado por el Ejecutivo y el miércoles próximo en el Senado se debatirá si se transforma en ley o no.

La plaza de las carpas era un escenario con ribetes circenses que le quitó y le quitará seriedad al acontecimiento que se produjo y se producirá en el interior del parlamento. Pero este espectáculo que demando tiempo y sobre todo dinero por parte de las agrupaciones (hay 7 carpas kirchneristas, una de la grupación de Raúl Castells, que apoya al campo, una de agrupaciones indígenas que se mantienen neutrales, al igual que la carpa de los evangelistas, que sólo pugnan por la paz social), esconde un debate encarnizado. Con todas las charlas y presentaciones que se brindan en el interior de las construcciones de diversas calidades y amplitudes, se esta intentando moldear a la opinión pública. Lo que los políticos muchas veces denominan "ganar la calle". Imponer un visión del tema que sea la más aceptada por la gente. Esta particular forma de hacerlo surte el efecto contrario. La gente está cansada de todos estos gastos innecesarios. Era chocante ver los plasmas y los imponentes equipos de sonido de las carpas de las agrupaciones afines al gobierno.

En mi recorrido por la plaza de las carpas me tope con dos extranjeras. Stefani tiene 21 años y es oriunda de Méjico, pero vive en USA desde hace 13 años, y esta como estudiante de intercambio en el país. Ngoc de 27 años, estadounidense, hija de vietnamitas, vino a Argentina aprovechando la estadía de su amiga.

Las chicas no quisieron perderse el llamativo acontecimiento de las carpas. Sorprendidas y maraviladas al mismo tiempo, vivitaron algunas carpas kirchneristas donde se transmitían discursos por altoparlantes, vieron las carpas de los indigenas y de los evangelistas, y no se animaron a probar las tortas fritas en la carpa de Castells (la fila de gente esperando las desmotivó).


Me comentaron que estas cosas no suceden en el país en el que habitan, que esto es todo muy raro para ellas. "En USA, los gobiernos se encargan de que la gente no note las manifestaciones y que éstas no perturben el correcto funcionamiento del sistema", expresó Stefani. ¿Cúantas diferencias con las formas de hacer política en nuestro país donde permanentemente se fomentan actos y manifestaciones como éstas, no?
También me contaron que todo eso es visto como una pérdida de tiempo y la gente prefiere trabajar y no involucrarse con actos de ese tipo. ¿Cúantas diferencias con la ideología de nuestra sociedad, no?
Las chicas terminaron su paseo subiéndose a la calesita, para ellas todo fue un divertimento pasajero, una anécdota más en sus vidas. Para otros esto pasa desapercibido y ya naturalizaron este escenario tan particular de carpas, banderas, y carteles con consignas políticas. Para los niños que jugaban a la pelota en medio de la plaza como si nada estuviera pasando, todo esto les es ajeno, no se contaminan con los discursos que intentan imponer diferentes formas de pensar el desarrollo de un país. Y para otros, como todos los manifestantes que se acercaban al lugar, este conflicto plítico-económico es una cuestión en la que ponen todo su empeño y arriesgan hasta su propio físico, ya que sus futuros dependen de como termine inclinándose la balanza.

Sólo mencione algunas de las diferentes posturas que pueden adoptarse ante esta problemática que asota al país hace más de 120 días. No digo que una sea buena y la otra mala. El problema yace en que hay veces que no se respeta la posición del otro. No se lo reconoce. Y esta falta de honestidad pueda generar problemas aún mayores.
Por el bien del país, ojala se siga discutiendo sobre este tema en las instituciones democráticas y sea cual sea la solución del conflicto, esperemos que ésta sea respetada por toda la sociedad.