Mostrando entradas con la etiqueta ¿Otra vez nos quedamos sin asado?. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ¿Otra vez nos quedamos sin asado?. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de mayo de 2008

LA HISTORIA SIN FIN

Otra vez cortes de ruta, lock-out, piquete o como quiera llamárselo. El gobierno y las entidades rurales no se ponen de acuerdo y siguen lanzando declaraciones cruzadas, pero de ambos lados dicen que están abiertos al dialogo o a una negociación. Entonces, ¿Qué están esperando?

Está vez, desde el interior del país, aclaran que no habrá desabastecimiento, pero pararán todos los camiones que contengan cargas con granos, por 8 días. De este modo no se exporta, y por lo tanto, el gobierno pierde ingresos, al igual que los productores. Cómo dijo Bussi, de la Federación Agraria, con esta disputa "todos perdemos".

Más de doscientas manifestaciones se produjeron el día de hoy. La más importante fue en el Chaco, donde se congregaron los líderes de las entidades en disputa con el gobierno.

Al parecer, el martes pasado, día en el cual iban a discutirse las tan conflictivas retenciones móviles, el jefe de gabinete, Alberto Fernández, le habría dicho a los dirigentes rurales (alrededor de 12 ruralistas habían concurrido a la reunión en la Casa Rosada) que las retenciones están mal, y que había que modificarlas. Esto sería un reconocimiento honesto que el gobienro no está dispuesto a dar, y menos que se de a conocer a la opinión pública, que cada día se aleja más de Cristina Fernández. El problema fue que el jefe de gabinete luego de los dichos de los dirigentes rurales, salió a desmentirlos, negando la posibilidad de dar marcha atrás con las retenciones móviles.

Luego, Bussi dijo: "Nosotros no faltamos a la verdad. Evidentemente el jefe de Gabinete tiene una voluntad, pero choca contra una voluntad distinta en lo más íntimo del Gobierno".

¿A quién le creemos? A los 12 dirigentes que dicen que Alberto Fernández cambió su postura luego de la reunión por una supuesta presión de la Presidenta o del Presidente (del PJ), o al jefe de gabinete que dijo no saber en que reunión habían estado los dirigentes rurales, haciendo referencia a que habían malinterpretado sus dichos. Lo dejo todo a criterio del lector. No es mi intención volcarme hacia un lado u otro de la balanza, la verdad estoy cansado de tanta pelea y confrontación entre compatriotas que deberían purgar, unidos, por un futuro mejor para el país.

La crisis continúa, y cuando parecia que todo iba a resolverse, de nuevo aparecieron las agresiones y consignas bélicosas. "Tengo aguante", dijo la presidenta, "Están todos locos y son demasiado individualistas", expresó Alberto Fernández aludiendo a los dirigentes del campo. El eufórico dirigente de la Federación Agraria entrerriana, "diente" De Angeli, enfatizó: "Han molestado al gigante del campo", y agregó que no van a dejar "enfriarse", y que los productores empezaron a "endurecerse". (al margen: peligra el asado del domingo).

Usted se preguntará que opina al respecto el flamante ministro de economía, Carlos Fernández. Nada. O por lo menos en ningún lado salió a dar su parecer en un tema que lo involucra de pies a cabeza. Ausencia que alimenta las suspicacias que de que el verdadero ministro de economía, es el presidente del PJ, Néstor Kirchner, y que Carlos Fernández es sólo una figurita altamente manipulable.

Este es el contexto de la argentina actual en lo referente al conflicto agropecuario, no muy dispar de lo que era hace dos meses, lo que muestra los escasos avances en el tema. Avances que me temo, no se producirán, si no cambian la filosofía y la forma de negociar. Hay un temor constante por quedar como los derrotados, que lleva a endurecer y cegar las posturas de uno y otro sector en disputa. El temible ojo de la opinión pública hace que se radicalicen las disparidades y se niegue el reconocimiento del otro y sus necesidades.

Hasta que no se vea el conflicto como algo que perjudica a todos y no como una confrontación en la que algún bando va a salir derrotado, ningún actor en disputa va a flexibilizarse y esta problemática va a seguir abriendo grietas en un sociedad que peligrosamente, en vez de solidificar sus vínculos, se va a dividir aún más.