Mostrando entradas con la etiqueta Se le sigue quitando a los pobres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Se le sigue quitando a los pobres. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de febrero de 2008

DESALOJO PRO

El viernes pasado (23 de febrero) a las 6 de la mañana, un grupo de setenta familias que viven de la recolección de cartones y otros elementos reciclables, fue brutalmente desalojada de un asentamiento que habían montado en el barrio de Belgrano, entre la calle Pampa y las vías del tren Mitre.
Las condiciones de salubridad del lugar eran pésimas, y las personas que vivían allí desde la suspención del servicio del denominado "tren blanco", que transportaba a miles de cartoneros desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hacia la zona norte del conurbano bonaerense todos los días a medianoche, estaban expuestas a innumerables riesgos y debían ser trasladadas a otro sitio.
Pero de ninguna manera se justifica la violencia del procedimiento.
Macri, a poco más de dos meses de asumir, ya mostró su impronta y salió a marcar el terreno sobre este tema, y se ve que no le va a temblar el pulso a la hora de firmar alguna orden de desalojo o represión con medios violentos.
ASÍ NO VA A ESTAR BUENO BUENOS AIRES CON MAURICIO Y GABRIELA.
Creo que hay otras maneras para realizar esto, no era necesaria tanta brutalidad contra estos trabajadores. LOS CARTONEROS NO SON DELINCUENTES. Puede que alguno si lo sea, pero son los menos, y no se puede aglutinar a todos dentro del mismo rótulo.
Con este tipo de medidas, no hacen más que recordarnos la época de las botas y el plomo, que la gran mayoría de los argentinos no queremos siquiera mencionar.
¿Para esto quiere la policía propia el ingeniero Macri? ¿Para barrer como ratas a aquellos que no pueden volver a sus casas y deben acampar en condiciones desesperantes para poder trabajar?
En este caso el fin no justificó de ninguna manera los medios empleados por la Policía Federal y la Guardia de Infantería, para desmontar estas precarias viviendas y decomisar la mercadería y los carros de esta gente.
Los cartoneros trabajan dignamente todos los días, y cargando sus carros y muchos estigmas sociales, levantan la cabeza y enfrentan la tremenda situación hacia la cual los llevó este perverso sistema que excluye de forma abrupta todo aquello que no le sirve.
Encima que son apartados sin resquemores por ser disfuncionales con el sistema, se les quita lo poco que tienen para subsistir. Primero se les quitó el tren necesario para volver a sus hogares y vender la mercaderia recopilada y ahora hasta sus propios carros, su único medio de supervivencia. Otra clara evidencia de que en Argentina se le sigue quitando a los que menos tienen.
¿Tanto le cuesta a Mauricio arreglar con la empresa que tiene la concesión de trenes (TBA) para darle a esta gente lo único que piden?
Por suerte la mayoría de los habitantes de la zona salió a criticar la medida. Vecinos de Belgrano acompañaron las marchas de protesta de los cartoneros de los días posteriores. Dejaron clara su postura de que esta gente no podía vivir más allí, pero se opusieron a la manera en que fueron desalojados. Una muestra de que no todo está perdido, y que hay gente que sale a manifestarse y no se mantiene ápatica frente a situaciones que no los toca de lleno. Por que por le general, la sociedad argentina se mantiene al margen de estas cuestiones, y mira las atrocidades cometidas por los grupos de poder desde la vereda de enfrente, sin involucrarse en los hechos (excepto, claro, cuando le tocan el bolsillo, ahí todos se manifiestan y hacen valer sus derechos, pero por cuestiones políticas o sociales, difícilmente se levanten y salgan a exponer su punto de vista).
Espero que actitudes como ésta se repitan ante exabruptos como los cometidos contra los cartoneros por parte de los funcionarios públicos, y la sociedad se una para hacerle frente.
El futuro de los cartoneros no está claro y no creo que sea mejor que su triste presente, ya que los gobiernos de la Ciudad y de la Provincia no hacen más que pasarse la pelota y tirarse palos en vez de hacerse cargo de este problema que aqueja a miles de familias.
Un dato al margen, para el INDEC la pobreza bajo al 23% el año pasado.