En las últimas semanas la presidenta de la Nación, Cristina Fernández, anunció una serie de medidas para afrontar la crisis financiera internacional que ya está golpeando a las principales economías del mundo.
Lo primero que quiero decir al respecto, y más allá de si las medidas van a servir o alcanzar para hacer frente a la hecatombe que paraliza al mundo de las finanzas, es que me parece positivo el cambio de postura del gobierno con respecto a la lectura que está haciendo de esta problemática global de la que de ninguna manera nuestro país puede estar ajeno.
El gobierno kirchnerista abandonó la postura soberbia de un principio, en la que hacían alarde de la bonanza económica que vivenció el país desde el 2003, y creían que nuestra economía estaría aislada de la gran depresión económica mundial.
Empujado por las circunstancias, el gobierno ha cambiado su lectura de la realidad, ya que el parate económico se comenzó a sentir, sobre todo en la industria automotriz.
No se si llegarán a tiempo y si las medidas anunciadas tienen un sustento teórico y material, pero al menos llegaron.
No nos dejemos llevar por análisis apresurados y "en caliente" de toda esta serie de anuncios de la presidenta. Los presagios desmesurados de poco sirven, démosle tiempo a este paquete de medidas para ver si en realidad funcionan y permiten a la economía de nuestro país salir ilesa de la crisis financiera internacional.
La primera impresión que causan algunos anuncios es positiva, como por ejemplo el aumento de $200 para jubilados, y para los trabajadores que perciben el sueldo mínimo de $1240. La eliminación de la “tablita de Machinea” parece una medida razonable que permitirá tener más plata en el bolsillo a miles de trabajadores que dejarán de pagar ese injustificado y desproporcionado impuesto a las ganancias.
Hay otras medidas sobre las que se va a tener que esperar un tiempo, para ver si realmente son efectivas y eficaces, como el plan canje de heladeras y el plan para comprar autos 0 Km. También está el "megaplan" de obras públicas en el que se invertirán 111 mil millones de pesos, pero siempre surje la duda de si las obras se realizarán o quedarán en la nada, más cuando dependen de un funcionario como julio De vido, sobre el que sobrevuelan varios hechos de corrupción.
Lamentablemente hay anuncios que dejan mucho que desear como el “blanqueo” de capitales, que permitirá la repatriación de fondos que están en el exterior sin la necesidad de saber su procedencia y sin pagar casi ningún interés. Esta medida le abre la puerta, sin lugar a dudas, al lavado de dinero sucio de tráfico de drogas y sobornos entre otras cosas.
La moratoria impositiva para las PYMES puede tener lecturas contrapuestas, pero a mi modo de ver no es justa. Sobretodo para aquellas empresas que se esmeraron para pagar sus impuestos y que ahora ven como las que evadieron la carga fiscal salen airosas de ese delito. De esta manera se hace difícil crear una cultura tributaria diferente, en la que el pago de un impuesto sea algo bien visto, algo justo a lo que todos deben someterse para el beneficio del país.
Para resumir, el gobierno está buscando sacar del estancamiento y del enfriamiento a la economía, dando más posibilidades a los ciudadanos para gastar más dinero. No se si esto será adecuado o faltarán medidas más a largo plazo, pero no nos dejemos llegar por discursos intolerantes de la oposición y de los medios de comunicación.
Los discursos se han radicalizado, un poco por culpa de este gobierno, que a través del ex presidente Néstor Kirchner genera, con sus agravios, una polarización de posturas que llevan a algunos opositores a realizar críticas destructivas en vez de críticas constructivas. Lo espasmódico y visceral de este gobierno, genera que algunos opositores sean opositores de todo y no den lugar a un debate de propuestas que enriquezca las medidas que se toman desde la cúpula del gobierno nacional.
Hay que tener cuidado con estos discursos radicales que no le sirven de nada a la política argentina, y de los cuales la derecha suele aprovecharse para escalar la pirámide de poder.
No todo es tan malo como quieren vendernos desde algunos medios que manejan los dirigentes opositores, ni todo es tan bueno como quieren vendernos desde los medios afines al kirchnerismo. Debe prestarse atención a las dos posturas y sacar cada uno sus propias conclusiones teniendo en cuenta los propósitos de cada sector.
Es tiempo de que surja un grupo de políticos más afines al dialogo y a la discusión sana de ideas para poder elegir algo nuevo en las elecciones legislativas del 2009, sino me temo que va a ser todo más de lo mismo.
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lunes, 29 de diciembre de 2008
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