jueves, 8 de octubre de 2009

INTERVENCIÓN DE PAPEL PRENSA: ¿HASTA DONDE LLEGARÁ EL GOBIERNO?

El grupo Clarín denunció penalmente a Guillermo Moreno, el secretario de comercio interior que goza de un llamativo poder, por abuso de autoridad e intimidación. Esta presentación ante la Justicia se basa en declaraciones de Carlos Collasso, un representante del Estado en la empresa Papel Prensa (cuyas acciones están en un 49% en manos de Clarín, otro 22,49% en manos de La Nación, y un 27,46% en manos del Estado), que dijo que Moreno los intimidó y amenazó para que expresen su disconformidad con la gestión del directorio actual de la empresa, con el fin de luego poder expropiarla, y que pase a las arcas del Estado.

Moreno les dijo, según las declaraciones de Collasso: “Afuera tengo a mis muchachos, expertos en partirle la columna y hacerle saltar los ojos al que hable”. De esta manera, el secretario de Comercio pretendía que los funcionarios de la empresa permanecieran callados frente a la maniobra que pretende el gobierno pata apoderarse de esta empresa que fue adquirida por Clarín, La Nación y La Razón durante última la dictadura militar.

Además, Moreno les ordenó que siguieran las indicaciones de Beatriz Paglieri, la misma que llevó a cabo la intervención del INDEC y manipuló las cifras de la inflación entre otras.

Ante estas intimidaciones, Carlos Mauricio Mazzón y Juan Drucker, otros directores estatales de Papel Prensa, presentaron su renuncia.

Cabe aclarar que Papel Prensa es una fábrica de papel que brinda la materia prima para la producción de los diarios, y siempre fue utilizada como una herramienta de presión ante las empresas mediáticas, a las que se amenazaba con quitarle el elemento indispensable para salir a circulación: el papel.

La compra de Papel Prensa por los tres diarios antes mencionados, fue vista como un paso adelante para la libertad de expresión, cercenada en tiempos de gobiernos de facto, pero desde el gobierno creen que es utilizada por sus dueños como un elemento de poder que hace que continúen en su posición dominante dentro del mercado.

¿Por qué esta maniobra tan desprolija justo un día antes de que se trate la ley de medios en el Senado, donde el oficialismo corre el riesgo de no contar con los votos necesarios para sancionar la ley?


Es difícil entender el por qué de estas cuestiones. No se entiende cómo desde el gobierno le siguen dando pretextos a los grupos conservadores que pretenden seguir con el statu quo de concentración mediática actual.

Es llamativo que el tema haya sido el principal en Clarín y en La Nación justo el mismo día, justo antes del debate en el Senado de la ley de medios. Ambos diarios, opositores férreos de la ley, utilizan estas cuestiones paralelas al debate de la ley para volcar a la opinión pública a su favor.
Pero lo cierto es que Moreno sigue siendo parte del gobierno, sigue siendo el caballito de batalla de Néstor Kirchner, el patotero, el encargado del trabajo sucio.

Este tipo de maniobras me hace dudar acerca de quienes van a ser los encargados de verificar la correcta aplicación de la nueva ley de medios, con la que estoy de acuerdo en la mayoría de sus puntos, pero que con algunas grietas que presenta, deja vía libre para este tipo de intempestivas y poco democráticas intervenciones del Poder Ejecutivo en la prensa.

Kirchner y Moreno en este caso, siguen ensuciando el debate de la ley que tanto trabajo costó a técnicos y especialistas de la comunicación, que ahora ven como por caprichos de personajes con enceguecidas ambiciones de poder su trabajo puede quedar en el olvido.

El Senado mañana debatirá el proyecto, y espero que las tan mentadas modificaciones que propone la oposición (sobre todo la de la autoridad de aplicación y la que matiza la facultad del Poder Ejecutivo de otorgar licencias en ciudades de más de 500 mil habitantes), puedan llevarse a cabo para cercar el espíritu abarcador de los Kirchner.

Toda ley, por más razonable y justa que sea, puede prestarse a las más diversas interpretaciones, por lo que si la autoridad que la aplica lo hace de manera poco trasparente, todo lo bueno de esa ley se tira por la borda. Por eso la oposición debe dejar delimitado lo mejor posible este campo de interpretación, para que la nueva ley no se preste a presiones políticas sobre la prensa.

¿Se imaginan a Moreno encargado de controlar la correcta aplicación de la nueva ley de medios? Que retroceso nefasto vivirá el periodismo y la sociedad en general si esto ocurre.

jueves, 1 de octubre de 2009

CORTES DE RUTA: ¿HASTA CUÁNDO SEGUIRÁ ESTA LUCHA DE POBRES CONTRA POBRES?

Las calles de Capital, y las rutas de acceso desde la provincia de Buenos Aires, una vez más se han transformado en escenarios de protestas y de manifestaciones sociales cuyas consignas superficiales pueden ir cambiando, pero cuyo trasfondo sigue siendo el mismo.

Empleados de la alimenticia Kraft Foods, ex-Terrabusi, vienen realizando cortes en la autopista panamericana a la altura de Pacheco desde el 18 de agosto, fecha en la cual la empresa norteamericana decidió despedir con causa (o sea que no le paga indemnización) a 155 trabajadores por “privación ilegal de la libertad de un grupo de empleados administrativos” tras una asamblea realizada el 3 de julio.

Luego de una reunión entre la comisión interna de empleados de la fábrica, los ministros de trabajo de la nación y provincia y representantes de la compañía, desde Kraft dijeron que revisarán caso por caso 86 de los despidos dispuestos por la empresa, y 36 suspensiones decretadas.

¿Pero cómo se llegó a todo esto? En pocas palabras, los empleados de la fábrica habían reclamado mejores condiciones de higiene ante el avance de la gripe A. Ante la negativa de la empresa y luego de los despidos por las protestas de los trabajadores, decidieron tomar la fábrica, y tras más de un mes de toma, la justicia decidió desalojarla. Durante el violento desalojo, ordenado por el juez de garantías de San Isidro Ricardo Costa, se produjeron una decena de heridos. Esto desencadenó una ola de manifestaciones en Capital Federal y en otras provincias en solidaridad con los trabajadores echados por la empresa norteamericana (líder en su rubro). Agrupaciones de izquierda se unieron en apoyo a los empleados de Kraft, al igual que varias agrupaciones de estudiantes de la UBA.



Hay varias cuestiones interesantes como para hilar fino. Una de ellas, la más debatida en la actualidad es acerca de la metodología de protesta. ¿Por qué se insiste en cortar las rutas o calles, cuando hasta los mismos manifestantes saben que esto lo único que ocasiona es malestar entre sus pares, o sea, otros trabajadores que pretenden cumplir sus horarios laborales? ¿Por qué no se buscan alternativas para que los perjudicados con las manifestaciones sean las patronales, los jerarcas, los funcionarios con altos cargos en estas empresas que tienen la impunidad de despedir de un día para el otro a más de 150 personas?

Uno de los pretextos esgrimidos por los manifestantes es que de esta manera sus reclamos logran visibilidad. Hay entra en juego otra cuestión, la del papel de los medios. ¿Acaso sólo cubren los cortes de calles y las protestas más apegadas a la ley se dejan de lado?

Cómo se ve, entran en juego muchas cuestiones y actores, lo que creo es que debe apelarse a la inteligencia de los líderes gremiales o a la de los estudiantes o militantes que los acompañan para intentar modificar esta manera casi contradictoria de expresarse. Por un lado dicen combatir los abusos de poder, y las pésimas condiciones laborales que plantea el capitalismo, pero los únicos perjudicados son las víctimas de este sistema de fabricar pobreza.



Hasta la presidenta Cristina Fernández se pronunció contra los cortes de rutas: “debemos terminar de promover la organización para impedir el ejercicio del derecho de los otros a circular, a que estudie, trabaje, que el otro haga”.

Llamativo vuelco en la postura kirchnerista generalmente posicionada en la vereda garantista, que percibe estas manifestaciones como activismo social que enaltece a la sociedad. ¿Este vuelco estará vinculado a los intentos de volver al mercado financiero internacional, teniendo en cuenta los recientes acercamientos del gobierno con el FMI, y el origen norteamericano de Kraft, y a los pedidos de la embajada yankee de normalizar la situación? Es difícil de entender esta nueva postura del gobierno, pero si se visualiza la situación económica del país, en donde el empleo se reduce, al igual que la actividad de la construcción y demás, todo empieza a cerrar. Cuando los números no cierran, la ideología queda al margen, sino hubiera sido coherente escuchar un enérgico rechazo al desalojo violento llevado a cabo por la policía bonaerense, pero nada de esto se produjo.

Un último elemento quisiera agregar para que reflexionen. Es entendible el enojo de automovilistas y trabajadores que no llegan a sus trabajos por culpa de estos piquetes, pero también es entendible la situación de los empleados despedidos. La ausencia de un sindicalismo fuerte, que canalice esta fuerza de los trabajadores para protestar, hace que se incursione en estas metodologías poco democráticas de protesta.

Es conocida la situación de los sindicatos en nuestro país, viciados de poder, y aliados al gobierno, pregonan por el statu quo, en vez de colaborar y luchar por los trabajadores. Rodolfo Amado, secretario general del sindicato de trabajadores de la alimentación, con el poder estructural de su gremio, podría ofrecer otras maneras de protestar contra los despidos en Kraft, pero no lo hace, están dentro de la CGT, no les conviene generar problemas si no es que el poder político así lo demanda.

Sin medios de comunicación que informen acerca de otras manifestaciones de protestas, sin sindicatos que canalicen sus descontentos, ¿cómo hacen estos trabajadores para hacer que sus problemas sean atendidos por el Estado? Difícil tarea tienen por delante, pero deberían darse cuenta que estas formas de protestas no hacen más que generar resquemores entre pares, mientras que todo el sistema sigue funcionando, y las empresas siguen ganando, y los trabajadores siguen empobreciéndose.

jueves, 24 de septiembre de 2009

LEY DE MEDIOS: ¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS?

Una vez más vuelvo a aburrirlos un poco con esto de la ley de medios K, según la llaman en el grupo Clarín. Disculpen la reiteración temática, pero creo que hoy en día en indispensable que se escuchen voces diferentes acerca de este tema, ya que observo que el discurso oligopólico está penetrando en la concepción que la gente está asumiendo como propia acerca de este tema más que nunca.

Cuando hablo de “la gente”, me refiero a todos aquellos fuera del microclima mediático, aquellos que no están insertos en el mundillo del periodismo y de los medios de comunicación. A esa gente quiero trasmitirle estás líneas, porque todas las personas que conocen este tema más en profundidad, seguramente ya tengan sus posiciones tomadas, y ya han observado, con las dificultades del caso, que hay posturas disímiles y que una voz se está superponiendo sobre la otra de manera patética, circense, que da vergüenza ajena.

Me refiero a la voz del oligopolio, aquellos grupos que están en contra de la ley, y que están acudiendo a prácticas de una falta de honestidad intelectual notable. Sobre todo, la más visibles de estas prácticas poco éticas y de una bajeza despreciable (“la más visible” para aquellos que estamos dentro o nos interesamos por los medios de comunicación, no para la gente que lo ve de afuera) es la que está llevando a cabo el grupo Clarín, sobre todo su canal de noticias, TN.

En un principio, el grupo Clarín, que tiene una clara posición dominante en el mapa mediático, intentó una campaña de desgaste del gobierno a través de las tapas de matutino más leído en el país, pero esto no surtió efecto. Día tras día, desde que el proyecto se envío al Congreso, anunciaba una de las tantas irregularidades de este gobierno que ha habían sigo publicadas por otros medios pero que antes no “levantaban” o reproducían (que la mayoría son reales y deben ser investigadas), para seguir machacando su credibilidad.

No contentos con esto, y luego de la media sanción de la ley en la cámara baja (ya está siendo tratada en el Senado por 4 comisiones), inició otra campaña, más perversa, más manipuladora de la opinión pública, que es simplemente victimizarse ante el público. “TN puede desaparecer”, son los titulares más usados por el grupo en estos días, “¿Tendremos noticias?” se preguntan vulgarmente, “Radios y canales de TV podrían desaparecer” mienten impunemente, y autodeminándose el “periodismo independiente”. Esto no es así, estos medios no van a desaparecer, eso será decisión de esas compañías, que deberán vender esos canales o sus servicios de cable. En todo caso, estos medios cambiarán de manos, ya no estarán todos en las mismas garras del poder mediático-empresario.

Vean el inicio de este video, donde el periodista Jorge Lanata reflexiona acerca de esta “poco feliz estrategia” (el resto del video corresponde a un programa oficialista bastante chato, que no resulta relevante).




Mi postura acerca de esta ley es que debe sancionarse. De base, ya es mejor que la actual, eso no está en discusión, y si no se sanciona en este momento, en el que el gobierno está volcando todas sus fuerzas en ella, corre el riesgo de que con el próximo parlamento todo este necesario debate quede en el olvido.

Con el apoyo a la ley, no quiere decir que he mutado o he devenido en oficialista. Sigo pensando lo mismo de este gobierno, que manipuló el INDEC, utilizó las obras públicas para sus negociados con empresarios amigos a quienes favoreció durante todos estos años, nunca repatrió los fondos de la provincia de Santa Cruz, distribuyó la publicidad oficial a medios afines a su ideología, se enriqueció impunemente con recursos públicos, entre tantas otras cuestiones negativas y reprochables del kirchnerismo.

Pero ahora es tiempo de este debate, esta ley tiene aspectos muy positivos, y que modificarían el concentrado mapa mediático que unifica las voces y los discursos ideológicos y de todo tipo que deben estar presentes en la agenda mediática.
No es casual que muchas instituciones académicas, periodistas de renombre y políticos opositores apoyen esta ley. Son conscientes de la pésima situación mediática en la que estamos insertos en la que unos pocos manejan que es lo que se dice en la televisión y la radio.

Les dejo una entrevista que Víctor Hugo Morales le realizó a Jorge Lanata, donde hablan de este tema, y les puede brindar un panorama diferente al que están viendo en TN, al que están leyendo en Clarín, o al que están escuchando en radio Mitre.



Hay aspectos controvertidos como los de la autoridad de aplicación, que deberán ir acomodándose en la práctica, pero en su sentido profundo esta nueva legislación es positiva, más allá de todas las chicanas políticas que argumenta la oposición.

También quiero resaltar el discurso del diputado Claudio Lozano de Proyecto Sur en el Congreso, en donde brindó un panorama claro de la situación actual de concentración mediática, y de las “torpezas” en las que incursiona el oficialismo, que le dan pretextos a las posiciones conservadoras y de derecha para que todo el sistema quede como está, y puedan seguir haciendo sus negocios con los medios de comunicación.





Estamos en épocas de cambios y de disputas de poder abrumantes. Por eso, antes de tomar partido, habría que tratar de escuchar un poco más, no desconocer la postura del otro, ver más allá de lo que nos están diciendo los medios, que en estos momentos (y siempre fue así) están tomando partido a favor de sus intereses económicos, pero quizá ahora esto es más explícito.

El poder del Estado contra el poder mediático-empresario, es una lucha de pesos pesados, en la que la victoria del primero sobre el segundo quizá pueda brindar algún beneficio al pueblo, y pluralizar las voces, ampliar la oferta discursiva, y quitarle a grupos empresarios el poder de la palabra.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

LEY DE SERVICIOS DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUALES: EMPOBRECIMIENTO DEL PERIODISMO

Cuando estés leyendo este artículo seguramente ya tenga media sanción el proyecto de ley de servicios de comunicaciones audiovisuales que impulsa el kirchnerismo para reemplazar la vieja ley de radiodifusión sancionada durante la última dictadura militar.
En la cámara de diputados se dio un debate enrarecido por el apuro del oficialismo por sancionar la ley, y el desorden de la oposición para pedir que se suspenda el debate por la demora del inicio del mismo.

Más allá de todas estas cuestiones de chicanas políticas, me gustaria dejarles algunas reflexiones que giran en torno a esta ley que cambiará (habrá que ver si para bien o para mal) el futuro de nuestras vidas.


La primera de ellas es acerca del triste momento que está viviendo el periodismo en nuestro país. El encarnizado debate entre el principal grupo mediático, Clarín, y el gobierno de turno, está produciendo un desgaste en la credibilidad de esta profesión, del cual será muy difícil recomponerse.

Los intereses corporativos de Clarín están recayendo de tal manera sobre los periodistas, que estos se ven obligados (quizá con gusto) a manipular la información de una manera poco ética que perjudica la ya muy maltratada imagen de esta profesión.

Es admisible que un medio tenga una visión contrapuesta a la del poder de turno, de hecho, el periodismo se caracteriza por ser un medio de control de dicho poder, por lo que es común que se produzcan roces. Lo que no se puede tolerar dentro del ámbito mediático es el manejo deshonesto de la información, que busca generar que los receptores asuman como propias concepciones de las corporaciones que buscan limitar el poder del gobierno para sus propios beneficios económicos.

Para llevar esto a un ejemplo tangible, basta ver el diario Clarín de hoy. Voy a citar un sólo caso dentro de los cientos que se están viendo hoy en día en todos los medios que maneja este grupo multimediático. Página 6 del diario de hoy, titular: “Sin cambios, el proyecto golpea el pluralismo informativo”. Puede ser que esto sea verdad, quizá sea la verdad que maneja el grupo Clarín, y es aceptado que así sea, pero lo que no se puede permitir, es que esta visión parcial, este recorte de la realidad, esta lectura del hecho que hace el diario (dentro de tantas otras que se pueden hacer), sea postulada como una información más, sin aclarar que es una opinión del medio.

El artículo no contiene firma (vaya forma cobarde de manipular la información, ya que al menos podrían dar la cara), y está en la sección El país, donde aparecen todas las informaciones políticas del día, nada de editoriales. En la nota dan una serie de argumentos válidos referidos al titular, pero insisto, se pretende, bajo ciertos mecanismos retóricos y estilísticos (misma tipografía y formato que las demás notas) hacer pasar la visión del diario, como la verdad que deben asumir como propia los lectores.

Son pequeños detalles que para el lector común pueden pasar por alto, esa es la intención de estas manipulaciones, pero para personas como yo que pretendemos un major futuro para el periodismo, resulta degrandante y da vergüenza ajena.

La otra cuestión que quería analizar era la de las idas y vueltas del gobierno con respecto a temas de esta ley, que generan dudas acerca de la buena voluntad del oficialismo.

Primero fue con lo de la cancelación de la fusión de Multicanal y Cablevisión, que había aprobado Kirchner en el final de su mandato, algo que fomentaba las actividades monopólicas, muy cuestionadas por el kirchnerismo durante el debate de esta ley. El otro aspecto en el que debió dar marcha atrás fue en el de las telefónicas, a las que se les impidió ingresar en el negocio de la televisión por cable, algo que antes estaba contemplado en el proyecto kirchnerista que está siendo analizado y debatido en el Congreso.

¿Qué pasó en el medio para que esto suceda? ¿El oficialismo se dio cuenta de las contradicciones que se estaban produciendo entre estos hechos y su discurso? Probablemente esto haya ocurrido, pero no fue el único motivo. El gobierno sabía que para sumar los votos necesarios para sancionar esta ley debía dar marcha atrás en estas cuestiones. Prefirieron perder estas batallas pero no la guerra final contra el grupo Clarín. Dejaron de lado futuros posibles negocios de empresarios amigos vinculados a las telefónicas para lograr la sanción de la ley que le de el poder suficiente para imponer su visión de la realidad. Este creo que es el objetivo final del kirchnerismo. La libertad de expresión es una excusa poco creíble en palabras de gobernantes que manejaron discrecionalmente fondos de la publiciad oficial (y lo seguirán haciendo) para acallar voces disidentes y para financiar medios y periodistas que sirvan como trasmisores de sus discursos.

El kirchnerismo no cree en la tarea del periodismo, no está interesado en el rol fundamental que la prensa tiene en una república. Al gobierno no le gustan las críticas, quiere que todo sea a su manera, busca que los medios estatales (devenidos en gubernamentales ya que responden al poder de turno), monopolicen y unifiquen el discurso según su conveniencia.

En este marco complicado, de una lucha feroz de poder es difícil encontrar voces racionales. Las posturas se radicalizan, se enceguecen y pierden honestidad. Lo único que pretendo trasmitir, es que todos realicemos una lectura más crítica de estos acontecimientos, para luego poder debatir acerca de éstos, y lograr de una vez por todas que la resolución de este tema favorezca al pueblo argentino, que tiene el derecho de acceder libremente a la información, y a una pluralidad de opiniones sobre las mismas.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

MAFÍA DE LOS MEDICAMENTOS: MISERIA HUMANA

La gestión kirchnerista (me refiero al gobierno de Cristina Fernández y el de su marido Néstor Kichner), viene acumulando hechos de corrupción que van limando su trasparencia. Esto debilita, deslegitima, le quita poder de acción y encierra al gobierno en un callejón del cual no parece haber una salida clara.

Esta vez, un nuevo hecho de corrupción salpica la administración de la pareja gobernante. La mafia de los medicamentos, denunciada por la ex ministra de salud Graciela Ocaña (ver video donde explica el funcionamiento de esta mafia), que debió renunciar producto de presiones de sindicalistas y empresarios que muerden de este negocio sucio y perverso, ha sacado a la luz la miseria humana como pocas veces. No sólo que lucran con enfermos terminales, a los que les dan medicamentos falsificados, sino que además, con eso dinero, financian a políticos para luego recibir favores para seguir con sus oscuros, turbios y desagradables negociados.



En uno de los allanamientos ordenados por el juez Oyarbide en esta causa, se encontraron en la casa de un empresario llamado Néstor Lorenzo, copias de cheques que habrían sido pagados al Frente para la Victoria por personajes desconocidos, sin ningún historial financiero importante. Torres, Pose y Brito, los “aportantes” en cuestión, serían testaferros de Lorenzo, que estaría lavando dinero de sus asquerosos negocios con medicamentos truchos.

El entramado que hay detrás de todo esto, y que involucra a sindicalistas, obras sociales, empresarios y políticos es difícil de discernir, y la justicia tendrá una ardua tarea para tratar de desenmarañar todo este pelambre de intereses y negociados.

Más allá de esto, es difícil de entender como hay gente que lucra con esto. Con la vida de otros. Pero encima esos otros son los más débiles. Los que no pueden manifestarse. Los que luchan contra enfermedades sin saber que quizá están consumiendo medicamentos que en vez de ayudar, les causarían más daño.

Es notable el grado hasta el cual puede llagar la miseria humana. Es realmente vomitivo saber que hay gente que busca dinero con esto. Es abrumador ver hasta que punto penetró en esas cabezas el discurso mercantilista del capitalismo como para que lleguen a buscar métodos de enriquecimiento a costas de los enfermos. Esta es una nueva expresión de lo mismo. La gente busca dinero a cualquier precio, y enloquece en su búsqueda.

Eso no es todo, lo desesperanzador y lo que genera tristeza es que los políticos, los encargados de erradicar esto del sistema, se financian a través de ellos, se involucran con ellos. ¿Pecaron de ingenuos los Kichner al aceptar casi un millón de pesos de esta gente que está envuelta en sospechas y denuncias de oscuros negociados con medicamentos falsos? Pecaríamos de ingenuos nosotros si creyéramos que esto es así.

La política, la herramienta de cambio, la esperanza de un provenir, una vez más es menoscabada por la corrupción. Una vez más hay que asumir que en nuestro país nunca esto va a cambiar. Una vez más derrumban las ilusiones que despiertan ciertas cuestiones o iniciativas que llevan adelante políticos oficialistas o de la oposición y que abren una puerta como para que pensemos que las cosas algún día van a ser mejores.

Si los políticos, los que tienen las herramientas para modificar la realidad, se involucran con este tipo de personas que no merecen ni el desprecio, estamos mal. La Justicia debe ir a fondo para comprobar si estas vinculaciones son reales. No se pueden admitir más este tipo de cuestiones. Empresarios perversos que lucran con los enfermos y financian políticos que a cualquier precio, bajo esa consigna de que “el fin justifica los medios”, buscan poder. No es un cuento ni una película de Hollywood. Es lo que tenemos, ¿será lo que merecemos?

jueves, 3 de septiembre de 2009

LEY DE SERVICIOS AUDIOVISUALES DE COMUNICACIÓN: JUEGO DE PODER.

Estamos inmersos en un debate muy relevante para el futuro del país, y sobre todo para el futuro del periodismo argentino. La nueva ley que pretende promulgar el gobierno para erradicar la vieja ley de radiodifusión elaborada por la junta militar que gobernó el país a finales de la década del 70’ y principios del 80’, ha revuelto al mundillo mediático generando una disputa de poder más que interesante.

Antes de repasar las cuestiones técnicas que se discuten y las cuestiones políticas que la oposición reclama ante la celeridad con que el gobierno pretende sacar esta esperada y necesaria ley (ver abajo), quisiera hacer un análisis de la cuestión mirando desde afuera, pero a su vez con los pies dentro del barro.

¿A qué me refiero con esto? Intento mirar la cuestión sin tomar una postura pro gobierno, ni una postura pro Clarín y oposición, pero soy consciente de que para todos aquellos que practicamos el periodismo como profesión o hobbie, estos son momentos cruciales que nos involucran y que repercutirán en nuestras carreras.

El panorama mediático actual asusta. Todas las empresas mediáticas están controladas por empresas que busquen antes que nada, ganancias. Esto repercute de manera feroz en el periodismo, que debe responder a este modelo de mercado que se guía con leyes económicas más que con reglas periodísticas.

El oligopolio mediático que hay actualmente no deja mucha opción a los periodistas. O se es parte de estos grupos manejados por empresarios desinteresados en el porvenir de la profesión, o no se es nada. Sos, o no sos. Si querés ser periodista debes someterte a las reglas de juego de estas empresas que someten a los jóvenes a pésimas condiciones laborales, sino, cada vez hay menos caminos para poder hacer del periodismo una profesión que te permita mantenerte.

Además de estas cuestiones económicas, están las cuestiones editoriales. Las empresas que cada vez controlan más medios y poseen más dinero (con lo cual tienen mucho más alcance que un medio independiente como este patético blog que no leerán más de 10 personas), están generando una uniformidad en los discursos, que afecta a la democracia. Todos dicen lo mismo, la gente tiene que pensar en los temas que los grandes medios ponen en la agenda, los periodistas deben hablar de lo que sus medios les exigen según su línea editorial cada vez más politizada y que esconde detrás de la información intereses espurios alejados de lo que el periodismo debería forjar, una libre información, y medios independientes de todos los poderes del país (algo vital para todo régimen democratico).

Ante este escenario complejo en el que debemos insertarnos periodistas que recién nos iniciamos en esta profesión, esta nueva ley podría significar una luz de esperanza, pero hay tantas cuestiones relacionadas a los modos de gobernar del kirchnerismo, que rápidamente esa luz se apaga.

Este gobierno, al igual que el anterior, ha demostrado ser muy reacio ante las críticas. No estoy descubriendo nada, al gobierno no le gusta que lo critiquen, no lo tolera, no lo acepta. Y una de las principales tareas del periodismo es esa, siempre y cuando se realice de forma constructiva, y como mecanismo de control de los gobernantes.

Tanto Néstor Kirchner como Cristina Fernández mostraron un gran interés por el discurso que recibe la opinión pública de parte de los medios, y se esforzaron por imponer su visión de la realidad con métodos poco democráticos.

Uno de ellos, y el más claro y evidente, es el manejo discrecional de la publicidad oficial. Ese dinero que parte desde el Estado a los medios para hacer anuncios propagandísticos de los actos del gobierno. ¿Con que honestidad intelectual este gobierno va a impulsar una ley que supuestamente va a abrir en juego de la información y la va a democratizar, cuando desde que inició su mandato siempre a utilizado los fondos públicos para premiar a aquellos medios que seguían su línea de pensamiento, y para castigar a aquellos que se mostraban críticos de sus políticas?

¿Un gobierno tan interesado en imponer su discurso, va a permitir ahora la libre circulación de la información por más que sea crítica de su gestión?

Nada hace prever que si. El dinero que arbitrariamente el gobierno manejó para financiar a medios afines, debió distribuirse por todos los jugadores del mapa mediático.

Estas cuestiones hacen dudar de las convicciones y planteos esgrimidos por la presidenta en su anuncio del envío del proyecto al parlamento donde ya comenzó a discutirse.

La situación es compleja, de un lado están las empresas que poco se interesan por el periodismo, y sólo buscan poder maximizar sus ganancias, y del otro lado está este gobierno que no tolera las críticas y busca manejar la prensa para imponer su visión de la realidad.

Este proyecto si hubiera sido presentado por otro gobierno no hubiera generado tantas dudas, y hubiera sido un paso adelante en la democratización de los medios, pero al ser defendido por el kirchnerismo, parece ser un paso adelante en el camino emprendido desde el 2003 cuyo objetivo final parece ser el amordazamiento de la prensa a la que se busca someter a la línea editorial gubernamental.





Aspectos técnicos en debate (Voy a hacer un breve repaso de las cuestiones en discusión):

- La autoridad de aplicación (que se encargará de verificar el cumplimiento de la ley) dependerá de la Secretaría de Medios (la misma que distribuye arbitrariamente el dinero de la publicidad oficial), o sea, del Poder Ejecutivo, lo que genera suspicacias debido al excesivo poder con el que contarán los presidentes para otorgar licencias o sacarlas. Esa misma autoridad de aplicación estará integrada por cinco miembros que serán nombrados por el ejecutivo. Más suspicacias.

- Las empresas telefónicas pueden ingresar al mercado de los medios. Esto estaba prohibido, porque estas empresas de servicios públicos, cuentan con redes que llegan a casi todo el país, lo que les da una ventaja comparativa enorme con respecto a las empresas de cable. Los límites que se les imponen es que deben crear una empresa separada para evitar subsidios cruzados, y no deben tener dueños extranjeros (sólo el 30% de las acciones). Hay versiones que indican que empresarios afines al gobierno pretenden adquirir acciones de Telecom, y es más que conocida la buena relación de Kirchner con el grupo Telefónica (al que le brinda entrevistas en exclusiva mediante Telefe, el canal que pertenece al grupo español)

- El proyecto propone dividir el espectro por el cual se propagan las señales de radio y TV en tres. Por un lado estará el uso comercial, por otro lado tendrán lugar ONGs, y por último habrá espacio para medios estatales (todos tendrán el 33% del espectro). Lo que no se dice es como van a financiarse las organizaciones sin fines de lucro, lo que abre la puerta a que empresas usen testaferros y usen ese espectro con fines comerciales.

- Las empresas no podrán tener más de 10 licencias (antes podían hasta 24) para operar radios y canales de TV en todo el país, algo que fomenta la desconcentración mediática. A su vez, los operadores de cable (Cablevisión y Multicanal finalmente no podrán unirse), no podrán tener más del 35% de abonados en todo el país. Tampoco podrán tener un canal de aire en la misma ciudad en la que brindan sus servicios (Clarín, dueño de Cablevisión, deberá desprenderse de Canal 13, o viceversa).


Aspectos políticos en discusión:

- La oposición pide que se discuta el tema con el nuevo Congreso elegido el 28 de junio, y no ahora. El gobierno pretende una rápida sanción ya que luego del 10 de diciembre (cuando finalmente asuman los nuevos congresistas) no tendrá mayoría absoluta como venía teniendo hasta ahora. El proyecto tiene cerca de 160 artículos, por lo que parece inaudito que se discuta en un mes como pretende el Ejecutivo, que llamativamente, no mostró el mismo fervor por discutir los proyectos antes presentados por la oposición.

- Varias entidades de prensa y opositores piden que se realice un debate más amplio y “desapasionado”, ya que en estos momentos hay un conflicto encarnizado entre el grupo Clarín y el gobierno, que incluyo el destrozo de varias receptorías del grupo mediático, y pegatina de afiches con consignas violentas al igual que las pintadas en sedes del principal holding de medios de nuestro país.

Habrá que ver en que deviene todo este polémico y feroz debate y juego de poder. ¿Se pasará de un oligopolio de medios a un oligopolio de empresarios amigos del poder, o se democratizará el espectro y tendremos acceso libre a la información? ¿Los periodistas seguiremos sometidos a las empresas mediáticas o ahora estaremos sometidos a la línea editorial del gobierno? ¿Podremos algún día trabajar libremente? Suena utópico.

miércoles, 26 de agosto de 2009

LA TENENCIA DE MARIHUANA PARA CONSUMO PERSONAL YA NO ES DELITO

La Corte Suprema de Justicia, en un fallo unánime, declaró inconstitucional el segundo párrafo del Artículo 14 de la ley de drogas que castigaba con hasta dos años de cárcel para aquellos que tenían en su poder estupefacientes para uso personal. Esta determinación del máximo tribunal fue por un caso en el que estaban imputados cinco jóvenes que tenían tres cigarrillos de marihuana cada uno, los cuales fueron absueltos.

Hasta el día de ayer, las políticas de "guerra contra las drogas", perseguían y criminalizaban a las personas que tenían algún tipo de droga para consumo personal. Esto provocaba que los recursos del Estado se volcaran casi en su totalidad a detener y enjuiciar a "perejiles", y no se focalizaran en donde realmente debían: los verdaderos delincuentes, es decir, los narcotraficantes.

Es un fallo que generará un debate social latente e impostergable porque las políticas implementadas hasta el momento han fracasado rotundamente. No me atrevo a decir que esto vaya a cambiar la realidad del país, pero al menos es una forma de buscar una salida a un problema que el sistema vigente hasta el día de ayer, estaba empeorando.

Los jueces de la Corte con diversos argumentos, privilegiaron el artículo 19 de la Constitución Nacional que establece que "las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a dios, y exentas de la autoridad de los magistrados".

Esto no quiere decir que a partir de hoy la droga es legal, no seamos ingenuos. Este fallo sólo habla de marihuana, e intenta descriminalizar a los consumidores, que si estarían cometiendo un delito si sus prácticas perturban a otra persona. Hasta que el Congreso de la Nación no determine una nueva ley de estupefacientes que indique hasta cuanta cantidad es consumo personal, y qué drogas son las que las personas podrán portar, todo seguirá igual, si un policía en una requisa detecta la tenencia de drogas, procederá a detener al individuo y el juez será el encargado de resolver la situación (los tribunales inferiores generalmente respetan las nuevas doctrinas establecidas por el máximo tribunal).

Es un paso interesante el que se está dando en la lucha contra las drogas. Todos son libres de hacer lo que quieran en su ámbito o esfera privada, pero ello no exime al Estado a involucrarse de manera más firme y responsable con nuevas políticas de contención, que abran un camino para aquellos a los que se les fueron cerrando por negocios de delincuentes que lucran con la vida de las personas más indefensas. Me estoy refiriendo al paco.

En el fallo no se precisa que ocurrirá con aquellos a los que se detiene con esta pasta base obtenida de residuos de cocaína y que tiene una letalidad escalofriante, pero debería buscarse, siguiendo la línea de esta histórica determinación de la Corte, la forma de que no se recaiga con el peso de la ley sólo a quienes son víctimas de este nuevo flagelo, y si se combata contra aquellos personajes sin ningún tipo de ética ni moral que matan gente para engordar sus billeteras.

Habrá que esperara la reformulación de la ley de drogas, y ver como reaccionan los tribunales de primer instancia luego de este cambio de rumbo en la lucha contra los estupefacientes, pero sin duda es un momento de inflección y de debate muy rico e interesante que debería generar ideas superadoras a las actuales que han demostrado ser obsoletas ante las nuevas circunstancias y realidades que se viven sobre todo en los lugares más postergados y con más carencias.

Repito, esto no es una legalización de las drogas, el fallo lo deja bien en claro, no será delito la tenencia para uso personal, algo un tanto difuso que deberá clarificar el Congreso de la Nación.

Hasta ahora las políticas implementadas en esta materia no funcionaron; aporto sólo un dato más, Argentina ocupa en primer lugar en el ranking de países con más estudiantes secundarios que consumen pasta base según la Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito. Una simple muestra de la poca efectividad de las políticas de persecusión de criminalización de los consumidores, implementada tiempo atrás, por lo que esta nueva forma de encarar la situación abre una puerta esperanzadora frente al flagelo de los estupefacientes.