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jueves, 8 de octubre de 2009

INTERVENCIÓN DE PAPEL PRENSA: ¿HASTA DONDE LLEGARÁ EL GOBIERNO?

El grupo Clarín denunció penalmente a Guillermo Moreno, el secretario de comercio interior que goza de un llamativo poder, por abuso de autoridad e intimidación. Esta presentación ante la Justicia se basa en declaraciones de Carlos Collasso, un representante del Estado en la empresa Papel Prensa (cuyas acciones están en un 49% en manos de Clarín, otro 22,49% en manos de La Nación, y un 27,46% en manos del Estado), que dijo que Moreno los intimidó y amenazó para que expresen su disconformidad con la gestión del directorio actual de la empresa, con el fin de luego poder expropiarla, y que pase a las arcas del Estado.

Moreno les dijo, según las declaraciones de Collasso: “Afuera tengo a mis muchachos, expertos en partirle la columna y hacerle saltar los ojos al que hable”. De esta manera, el secretario de Comercio pretendía que los funcionarios de la empresa permanecieran callados frente a la maniobra que pretende el gobierno pata apoderarse de esta empresa que fue adquirida por Clarín, La Nación y La Razón durante última la dictadura militar.

Además, Moreno les ordenó que siguieran las indicaciones de Beatriz Paglieri, la misma que llevó a cabo la intervención del INDEC y manipuló las cifras de la inflación entre otras.

Ante estas intimidaciones, Carlos Mauricio Mazzón y Juan Drucker, otros directores estatales de Papel Prensa, presentaron su renuncia.

Cabe aclarar que Papel Prensa es una fábrica de papel que brinda la materia prima para la producción de los diarios, y siempre fue utilizada como una herramienta de presión ante las empresas mediáticas, a las que se amenazaba con quitarle el elemento indispensable para salir a circulación: el papel.

La compra de Papel Prensa por los tres diarios antes mencionados, fue vista como un paso adelante para la libertad de expresión, cercenada en tiempos de gobiernos de facto, pero desde el gobierno creen que es utilizada por sus dueños como un elemento de poder que hace que continúen en su posición dominante dentro del mercado.

¿Por qué esta maniobra tan desprolija justo un día antes de que se trate la ley de medios en el Senado, donde el oficialismo corre el riesgo de no contar con los votos necesarios para sancionar la ley?


Es difícil entender el por qué de estas cuestiones. No se entiende cómo desde el gobierno le siguen dando pretextos a los grupos conservadores que pretenden seguir con el statu quo de concentración mediática actual.

Es llamativo que el tema haya sido el principal en Clarín y en La Nación justo el mismo día, justo antes del debate en el Senado de la ley de medios. Ambos diarios, opositores férreos de la ley, utilizan estas cuestiones paralelas al debate de la ley para volcar a la opinión pública a su favor.
Pero lo cierto es que Moreno sigue siendo parte del gobierno, sigue siendo el caballito de batalla de Néstor Kirchner, el patotero, el encargado del trabajo sucio.

Este tipo de maniobras me hace dudar acerca de quienes van a ser los encargados de verificar la correcta aplicación de la nueva ley de medios, con la que estoy de acuerdo en la mayoría de sus puntos, pero que con algunas grietas que presenta, deja vía libre para este tipo de intempestivas y poco democráticas intervenciones del Poder Ejecutivo en la prensa.

Kirchner y Moreno en este caso, siguen ensuciando el debate de la ley que tanto trabajo costó a técnicos y especialistas de la comunicación, que ahora ven como por caprichos de personajes con enceguecidas ambiciones de poder su trabajo puede quedar en el olvido.

El Senado mañana debatirá el proyecto, y espero que las tan mentadas modificaciones que propone la oposición (sobre todo la de la autoridad de aplicación y la que matiza la facultad del Poder Ejecutivo de otorgar licencias en ciudades de más de 500 mil habitantes), puedan llevarse a cabo para cercar el espíritu abarcador de los Kirchner.

Toda ley, por más razonable y justa que sea, puede prestarse a las más diversas interpretaciones, por lo que si la autoridad que la aplica lo hace de manera poco trasparente, todo lo bueno de esa ley se tira por la borda. Por eso la oposición debe dejar delimitado lo mejor posible este campo de interpretación, para que la nueva ley no se preste a presiones políticas sobre la prensa.

¿Se imaginan a Moreno encargado de controlar la correcta aplicación de la nueva ley de medios? Que retroceso nefasto vivirá el periodismo y la sociedad en general si esto ocurre.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

LEY DE SERVICIOS DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUALES: EMPOBRECIMIENTO DEL PERIODISMO

Cuando estés leyendo este artículo seguramente ya tenga media sanción el proyecto de ley de servicios de comunicaciones audiovisuales que impulsa el kirchnerismo para reemplazar la vieja ley de radiodifusión sancionada durante la última dictadura militar.
En la cámara de diputados se dio un debate enrarecido por el apuro del oficialismo por sancionar la ley, y el desorden de la oposición para pedir que se suspenda el debate por la demora del inicio del mismo.

Más allá de todas estas cuestiones de chicanas políticas, me gustaria dejarles algunas reflexiones que giran en torno a esta ley que cambiará (habrá que ver si para bien o para mal) el futuro de nuestras vidas.


La primera de ellas es acerca del triste momento que está viviendo el periodismo en nuestro país. El encarnizado debate entre el principal grupo mediático, Clarín, y el gobierno de turno, está produciendo un desgaste en la credibilidad de esta profesión, del cual será muy difícil recomponerse.

Los intereses corporativos de Clarín están recayendo de tal manera sobre los periodistas, que estos se ven obligados (quizá con gusto) a manipular la información de una manera poco ética que perjudica la ya muy maltratada imagen de esta profesión.

Es admisible que un medio tenga una visión contrapuesta a la del poder de turno, de hecho, el periodismo se caracteriza por ser un medio de control de dicho poder, por lo que es común que se produzcan roces. Lo que no se puede tolerar dentro del ámbito mediático es el manejo deshonesto de la información, que busca generar que los receptores asuman como propias concepciones de las corporaciones que buscan limitar el poder del gobierno para sus propios beneficios económicos.

Para llevar esto a un ejemplo tangible, basta ver el diario Clarín de hoy. Voy a citar un sólo caso dentro de los cientos que se están viendo hoy en día en todos los medios que maneja este grupo multimediático. Página 6 del diario de hoy, titular: “Sin cambios, el proyecto golpea el pluralismo informativo”. Puede ser que esto sea verdad, quizá sea la verdad que maneja el grupo Clarín, y es aceptado que así sea, pero lo que no se puede permitir, es que esta visión parcial, este recorte de la realidad, esta lectura del hecho que hace el diario (dentro de tantas otras que se pueden hacer), sea postulada como una información más, sin aclarar que es una opinión del medio.

El artículo no contiene firma (vaya forma cobarde de manipular la información, ya que al menos podrían dar la cara), y está en la sección El país, donde aparecen todas las informaciones políticas del día, nada de editoriales. En la nota dan una serie de argumentos válidos referidos al titular, pero insisto, se pretende, bajo ciertos mecanismos retóricos y estilísticos (misma tipografía y formato que las demás notas) hacer pasar la visión del diario, como la verdad que deben asumir como propia los lectores.

Son pequeños detalles que para el lector común pueden pasar por alto, esa es la intención de estas manipulaciones, pero para personas como yo que pretendemos un major futuro para el periodismo, resulta degrandante y da vergüenza ajena.

La otra cuestión que quería analizar era la de las idas y vueltas del gobierno con respecto a temas de esta ley, que generan dudas acerca de la buena voluntad del oficialismo.

Primero fue con lo de la cancelación de la fusión de Multicanal y Cablevisión, que había aprobado Kirchner en el final de su mandato, algo que fomentaba las actividades monopólicas, muy cuestionadas por el kirchnerismo durante el debate de esta ley. El otro aspecto en el que debió dar marcha atrás fue en el de las telefónicas, a las que se les impidió ingresar en el negocio de la televisión por cable, algo que antes estaba contemplado en el proyecto kirchnerista que está siendo analizado y debatido en el Congreso.

¿Qué pasó en el medio para que esto suceda? ¿El oficialismo se dio cuenta de las contradicciones que se estaban produciendo entre estos hechos y su discurso? Probablemente esto haya ocurrido, pero no fue el único motivo. El gobierno sabía que para sumar los votos necesarios para sancionar esta ley debía dar marcha atrás en estas cuestiones. Prefirieron perder estas batallas pero no la guerra final contra el grupo Clarín. Dejaron de lado futuros posibles negocios de empresarios amigos vinculados a las telefónicas para lograr la sanción de la ley que le de el poder suficiente para imponer su visión de la realidad. Este creo que es el objetivo final del kirchnerismo. La libertad de expresión es una excusa poco creíble en palabras de gobernantes que manejaron discrecionalmente fondos de la publiciad oficial (y lo seguirán haciendo) para acallar voces disidentes y para financiar medios y periodistas que sirvan como trasmisores de sus discursos.

El kirchnerismo no cree en la tarea del periodismo, no está interesado en el rol fundamental que la prensa tiene en una república. Al gobierno no le gustan las críticas, quiere que todo sea a su manera, busca que los medios estatales (devenidos en gubernamentales ya que responden al poder de turno), monopolicen y unifiquen el discurso según su conveniencia.

En este marco complicado, de una lucha feroz de poder es difícil encontrar voces racionales. Las posturas se radicalizan, se enceguecen y pierden honestidad. Lo único que pretendo trasmitir, es que todos realicemos una lectura más crítica de estos acontecimientos, para luego poder debatir acerca de éstos, y lograr de una vez por todas que la resolución de este tema favorezca al pueblo argentino, que tiene el derecho de acceder libremente a la información, y a una pluralidad de opiniones sobre las mismas.

jueves, 3 de septiembre de 2009

LEY DE SERVICIOS AUDIOVISUALES DE COMUNICACIÓN: JUEGO DE PODER.

Estamos inmersos en un debate muy relevante para el futuro del país, y sobre todo para el futuro del periodismo argentino. La nueva ley que pretende promulgar el gobierno para erradicar la vieja ley de radiodifusión elaborada por la junta militar que gobernó el país a finales de la década del 70’ y principios del 80’, ha revuelto al mundillo mediático generando una disputa de poder más que interesante.

Antes de repasar las cuestiones técnicas que se discuten y las cuestiones políticas que la oposición reclama ante la celeridad con que el gobierno pretende sacar esta esperada y necesaria ley (ver abajo), quisiera hacer un análisis de la cuestión mirando desde afuera, pero a su vez con los pies dentro del barro.

¿A qué me refiero con esto? Intento mirar la cuestión sin tomar una postura pro gobierno, ni una postura pro Clarín y oposición, pero soy consciente de que para todos aquellos que practicamos el periodismo como profesión o hobbie, estos son momentos cruciales que nos involucran y que repercutirán en nuestras carreras.

El panorama mediático actual asusta. Todas las empresas mediáticas están controladas por empresas que busquen antes que nada, ganancias. Esto repercute de manera feroz en el periodismo, que debe responder a este modelo de mercado que se guía con leyes económicas más que con reglas periodísticas.

El oligopolio mediático que hay actualmente no deja mucha opción a los periodistas. O se es parte de estos grupos manejados por empresarios desinteresados en el porvenir de la profesión, o no se es nada. Sos, o no sos. Si querés ser periodista debes someterte a las reglas de juego de estas empresas que someten a los jóvenes a pésimas condiciones laborales, sino, cada vez hay menos caminos para poder hacer del periodismo una profesión que te permita mantenerte.

Además de estas cuestiones económicas, están las cuestiones editoriales. Las empresas que cada vez controlan más medios y poseen más dinero (con lo cual tienen mucho más alcance que un medio independiente como este patético blog que no leerán más de 10 personas), están generando una uniformidad en los discursos, que afecta a la democracia. Todos dicen lo mismo, la gente tiene que pensar en los temas que los grandes medios ponen en la agenda, los periodistas deben hablar de lo que sus medios les exigen según su línea editorial cada vez más politizada y que esconde detrás de la información intereses espurios alejados de lo que el periodismo debería forjar, una libre información, y medios independientes de todos los poderes del país (algo vital para todo régimen democratico).

Ante este escenario complejo en el que debemos insertarnos periodistas que recién nos iniciamos en esta profesión, esta nueva ley podría significar una luz de esperanza, pero hay tantas cuestiones relacionadas a los modos de gobernar del kirchnerismo, que rápidamente esa luz se apaga.

Este gobierno, al igual que el anterior, ha demostrado ser muy reacio ante las críticas. No estoy descubriendo nada, al gobierno no le gusta que lo critiquen, no lo tolera, no lo acepta. Y una de las principales tareas del periodismo es esa, siempre y cuando se realice de forma constructiva, y como mecanismo de control de los gobernantes.

Tanto Néstor Kirchner como Cristina Fernández mostraron un gran interés por el discurso que recibe la opinión pública de parte de los medios, y se esforzaron por imponer su visión de la realidad con métodos poco democráticos.

Uno de ellos, y el más claro y evidente, es el manejo discrecional de la publicidad oficial. Ese dinero que parte desde el Estado a los medios para hacer anuncios propagandísticos de los actos del gobierno. ¿Con que honestidad intelectual este gobierno va a impulsar una ley que supuestamente va a abrir en juego de la información y la va a democratizar, cuando desde que inició su mandato siempre a utilizado los fondos públicos para premiar a aquellos medios que seguían su línea de pensamiento, y para castigar a aquellos que se mostraban críticos de sus políticas?

¿Un gobierno tan interesado en imponer su discurso, va a permitir ahora la libre circulación de la información por más que sea crítica de su gestión?

Nada hace prever que si. El dinero que arbitrariamente el gobierno manejó para financiar a medios afines, debió distribuirse por todos los jugadores del mapa mediático.

Estas cuestiones hacen dudar de las convicciones y planteos esgrimidos por la presidenta en su anuncio del envío del proyecto al parlamento donde ya comenzó a discutirse.

La situación es compleja, de un lado están las empresas que poco se interesan por el periodismo, y sólo buscan poder maximizar sus ganancias, y del otro lado está este gobierno que no tolera las críticas y busca manejar la prensa para imponer su visión de la realidad.

Este proyecto si hubiera sido presentado por otro gobierno no hubiera generado tantas dudas, y hubiera sido un paso adelante en la democratización de los medios, pero al ser defendido por el kirchnerismo, parece ser un paso adelante en el camino emprendido desde el 2003 cuyo objetivo final parece ser el amordazamiento de la prensa a la que se busca someter a la línea editorial gubernamental.





Aspectos técnicos en debate (Voy a hacer un breve repaso de las cuestiones en discusión):

- La autoridad de aplicación (que se encargará de verificar el cumplimiento de la ley) dependerá de la Secretaría de Medios (la misma que distribuye arbitrariamente el dinero de la publicidad oficial), o sea, del Poder Ejecutivo, lo que genera suspicacias debido al excesivo poder con el que contarán los presidentes para otorgar licencias o sacarlas. Esa misma autoridad de aplicación estará integrada por cinco miembros que serán nombrados por el ejecutivo. Más suspicacias.

- Las empresas telefónicas pueden ingresar al mercado de los medios. Esto estaba prohibido, porque estas empresas de servicios públicos, cuentan con redes que llegan a casi todo el país, lo que les da una ventaja comparativa enorme con respecto a las empresas de cable. Los límites que se les imponen es que deben crear una empresa separada para evitar subsidios cruzados, y no deben tener dueños extranjeros (sólo el 30% de las acciones). Hay versiones que indican que empresarios afines al gobierno pretenden adquirir acciones de Telecom, y es más que conocida la buena relación de Kirchner con el grupo Telefónica (al que le brinda entrevistas en exclusiva mediante Telefe, el canal que pertenece al grupo español)

- El proyecto propone dividir el espectro por el cual se propagan las señales de radio y TV en tres. Por un lado estará el uso comercial, por otro lado tendrán lugar ONGs, y por último habrá espacio para medios estatales (todos tendrán el 33% del espectro). Lo que no se dice es como van a financiarse las organizaciones sin fines de lucro, lo que abre la puerta a que empresas usen testaferros y usen ese espectro con fines comerciales.

- Las empresas no podrán tener más de 10 licencias (antes podían hasta 24) para operar radios y canales de TV en todo el país, algo que fomenta la desconcentración mediática. A su vez, los operadores de cable (Cablevisión y Multicanal finalmente no podrán unirse), no podrán tener más del 35% de abonados en todo el país. Tampoco podrán tener un canal de aire en la misma ciudad en la que brindan sus servicios (Clarín, dueño de Cablevisión, deberá desprenderse de Canal 13, o viceversa).


Aspectos políticos en discusión:

- La oposición pide que se discuta el tema con el nuevo Congreso elegido el 28 de junio, y no ahora. El gobierno pretende una rápida sanción ya que luego del 10 de diciembre (cuando finalmente asuman los nuevos congresistas) no tendrá mayoría absoluta como venía teniendo hasta ahora. El proyecto tiene cerca de 160 artículos, por lo que parece inaudito que se discuta en un mes como pretende el Ejecutivo, que llamativamente, no mostró el mismo fervor por discutir los proyectos antes presentados por la oposición.

- Varias entidades de prensa y opositores piden que se realice un debate más amplio y “desapasionado”, ya que en estos momentos hay un conflicto encarnizado entre el grupo Clarín y el gobierno, que incluyo el destrozo de varias receptorías del grupo mediático, y pegatina de afiches con consignas violentas al igual que las pintadas en sedes del principal holding de medios de nuestro país.

Habrá que ver en que deviene todo este polémico y feroz debate y juego de poder. ¿Se pasará de un oligopolio de medios a un oligopolio de empresarios amigos del poder, o se democratizará el espectro y tendremos acceso libre a la información? ¿Los periodistas seguiremos sometidos a las empresas mediáticas o ahora estaremos sometidos a la línea editorial del gobierno? ¿Podremos algún día trabajar libremente? Suena utópico.

martes, 21 de abril de 2009

LAS BARRAS BRAVAS Y LA POLÍTICA

La política y el fútbol estuvieron estrechamente vinculados históricamente. Nadie puede negar la utilización que el proceso militar hizo del mundial de 1978, que mientras se disputaba, miles de personas desaparecían en el país, que no veía, o no quería ver nada, para citar el ejemplo más tristemente recordado por nosotros.

Este fin de semana hubo otro repudiable ejemplo de estos vínculos poco trasparentes que hay entre sectores del gobierno de turno con personajes insertos en el mundo del fútbol. Las barras bravas de River y de Boca, clubes que disputaron este fin de semana el espectáculo deportivo más importante del mundo, mostraron banderas con consignas contra el grupo Clarín.
La disputa del principal grupo multimedia con el gobierno kirchnerista no es nueva. Desde los inicios del conflicto entre el campo y sectores de gobierno han llovido los agravios y amenazas contra el diario que más se vende en nuestro país.

El nuevo foco de conflicto es el proyecto que impulsa el gobierno para sancionar una nueva ley de Radiodifusión. Justamente sobre eso hicieron foco las banderas: “Clarín: el fútbol es una pasión, no un curro”, expresaba uno de los trapos que se desplegaron durante el superclásico; el otro decía: “Queremos fútbol gratis por TV” (pare aquellos desprevenidos, aclaro que el millonario negocio de la televisación de los partidos de fútbol lo maneja TyC Sports, que forma parte del grupo Clarín).

La disputa de intereses parece inevitable de cara a lo que va a ser la nueva ley de medios, que según indican desde Clarín, apunta a limitar la independencia de los medios de comunicación, y que según dicen desde el gobierno, pretende ser más equitativa en el uso de los canales de comunicación garantizando el acceso a los medios de todos los ciudadanos. Además una de las principales banderas del kirchnerismo para impulsar la ley es la televisación gratuita de los partidos, ya que hoy en día cinco de ellos son codificados.


(Tapa de Crítica uno de los que más publicó del tema http://criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=22038)

La disputa es comprensible, pero de ningún modo justificable, dentro de este sistema donde los medios son manejados por grupos empresarios que pretenden ganar dinero (y de esta manera, con la mera quita del poder de televisar los partidos le estarían arruinando millonarios negocios a Clarín) y donde el gobierno pretende manejar la mayor cantidad de canales de difusión para imponer su visión y construcción de la realidad. Pero llegar a este punto de negociar con barras-bravas para que desplieguen banderas con consignas políticas, parece un despropósito.

¿El gobierno no tiene otro canal de difusión de sus políticas, que debe hacer arreglos con los delincuentes que manejan las barras-bravas?
Al parecer, a los barras-bravas, según indica Clarín, les habrían pagado 100 mil pesos por este ‘favorcito’, que no sólo implicó la muestra de estas banderas, sino el reparto de folletos con consignas a favor de la nueva ley y en contra de Clarín, que me constan porque yo estuve en la cabecera visitante y recibí uno de estos panfletos de mano de un barra-brava de River.


Las barras son un mal que no se eliminarán nunca porque están vinculados con las esferas de poder de los clubes y de la política, como bien indica este tipo de actos que se vieron el domingo en la cancha de Boca. Yo no estoy en contra de las barras, creo que son parte del folclore del fútbol, y mientras no generen violencia, ni hagan negocios corruptos, son algo que todos aquellos que son futboleros disfrutan todos los domingos. Pero cuando empiezan a hacer este tipo de negocios creo que deberían ser investigados y se debería averiguar de donde sale el dinero que les pagan para este tipo de actividades, que les da cada vez más poder a los barras, que luego terminan matándose por este preciado motín.


Mientras la complicidad entre sectores del aparato político y las barras siga existiendo, los males que azotan al fútbol también van a seguir existiendo, por eso creo que los medios deberían denunciar y dar más espacio a este tipo de acontecimientos que mezclan dos mundos que no deberían ni rozarse.


La nueva ley de radiodifusión debe discutirse cuanto antes para evitar prácticas monopólicas, y regular el nuevo escenario de medios audiovisuales, pero pactar con delincuentes para transmitir la idea de la nueva ley, o para pegarle al grupo al que la ley debe limitar (me refiero a Clarín claro está), me parece algo aberrante e injustificable.


Me resulta incomprensible el por qué de que algunos funcionarios que pretenden ayudar al gobierno en impulsar algunas medidas, terminan ensuciando la figura de con quienes pretenden colaborar, con este tipo de actos poco claros y donde los miles de pesos que sirven para financiar estas atrocidades seguramente provengan del dinero de todos los argentinos. ¿No sería más útil generar un espacio de debate del que participe toda la ciudadanía para delinear un proyecto que favorezca al equitativo acceso a los medios y la independencia de los mismos, como seguramente pretenden hacer algunos funcionarios? ¿Es el gobierno el que está detrás de todo esto, o son grupos que pretenden ayudar y terminan perjudicando?


Qué sucio está todo, que difícil va a ser salir de todo esto, si es que algún día se logra salir.

miércoles, 11 de marzo de 2009

SE CUMPLE UN AÑO DE CONFLICTO GOBIERNO-CAMPO: ESTAMOS LEJOS DE UNA SOLUCIÓN.

Cuando parecía que todo se encaminaba, el conflicto con el sector agropecuario, a un año de su inicio, ahora vuelve a generar incertidumbres luego de la fallida o "pobre" reunión que ayer mantuvieron las cuatro entidades rurales y la ministra de Producción Débora Giorgi, el secretario de Agricultura Carlos Cheppi, y el ministro del Interior, Florencio Randazzo.

Los avances de la semana pasada quedaron rápidamente en el olvido y las partes en disputa volvieron a mostrar sus puntos de vista irreconciliables en cuanto a las retenciones a la soja, que el gobierno no esta dispuesto a bajar de ninguna manera
Bajo el pretexto de que el gobierno nacional debe gobernar para todos los sectores de la sociedad, la presidente Cristina Fernández, y Randazzo, justificacaron la negativa a satisfacer la demanda del campo de que se baje el impuesto para exportar soja. La jefa de Estado dijo que hay quienes "añoran otros gobiernos débiles", en clara referencia al sector rural, que promete seguir dando pelea para lograr sus objetivos.

Mañana ya se van a empezar a producir algunas manifestaciones, y si el martes que viene cuando se produzca la cuarta reunión entre el gobierno y la mesa de enlace, no se generan algunos avances en los puntos en disputa, Alfredo De Angeli dijo que volverán a cortar las rutas.

Una especie de volver a empezar, justo a un año del inicio de esta contienda entre uno de los sectores más poderosos de la economía y el gobierno de Cristina Fernández.

A esta altura cuesta vislumbrar qué es lo que está generando el estancamiento en las negociaciones. Desde la oposición apuntan los cañones contra el ex presidente Néstor Kirchner y uno de sus laderos Guillermo Moreno. La necedad de estos personajes vinculados con las más altas esferas del poder del gobierno nacional, serían una de las causantes de este enriedo en el que se metieron y que cada día están pagando más caro en las encuestas, donde la imagen positiva de Cristina y Néstor sigue cayendo.

Desde el gobierno apuntan a la actitud poco conciliadora del campo como la principal cuestión que no deja que el conflicto se disipe. En sus apariciones mediáticas, los funcionarios kirchneristas más involucrados en el tema repiten que el sector rural se benefició muchos años con las políticas-económicas y ahora es tiempo de que compartan con el resto de la sociedad las rentas extraordinarias que tuvieron en el pasado.

Hay puntos en los que no va a haber solución por medio de negociaciones o actas-acuerdos como los de la semana pasada. Esos puntos son los que más encrispan a las "bases", que según indican los dirigentes del campo, "están con una calentura bárbara". En esos puntos, lo propicio sería generar debates parlamentarios y presentar proyectos que cotemplen las necesidades de unos y de otros, y que se imponga la mayoría, como pregona la democracia.

Hay algunos avances en este sentido. Desde la oposición se están analizando un paquete de medidas que pidió el agro, pero desde el oficialismo, que tiene mayoría en el Congreso, adelantan que no darán quorum para que los proyectos se debatan. Con este tipo de trabas se enardecen los pequeños y medianos productores que ven como sus ganancias se esfuman por la sequía y por el parate en la producción.

Va a ser difícil que se de otro debate como el de la resolución 125 en el que el vice presidente tuvo que desempatar con su voto no-positivo. Sería una muestra de aval para las instituciones democráticas y de madurez del gobierno, pero con las formas de hacer política que llevan a cabo, difícilmente se concrete. Además, en el Congreso hay muchos legisladores que votan respondiendo ciegamente a su bandera partidaria desatendiendo la voz del pueblo al que deben representar. Si no se solucionan y sinceran estas cuestiones, el gobierno de turno va a seguir imponiendo sus ideas y medidas mal que le pese a algún sector de la sociedad.

Este parece ser el camino que recorrerá el conflicto, con la vía parlamentaria bloqueada por el oficialismo, las protestas van a redoblarse y los paros van a volver a poner en jaque la economía del país. Para que esto no ocurra hacen falta gestos de ambos lados de la balanza, nadie tiene la totalidad de la culpa de que esta disputa se haya dilatado tanto tiempo, pero hay un sector que tiene más responsabilidades y facultades para resolverlo. Hasta que no se hagan cargo de esto no hay indicios de que la situación vaya a mejorar.


Kirchner auténtico

Luego de la derrota del justicialismo en Catamarca, donde el Frente Cívico de Brizuela del Moral se impuso a la formula Saadi-Barrionuevo, apoyada por Kirchner (Sí, Kirchner apoyó a Barrionuevo, que cargó duramente contra el ex presidente durante su gestión y ahora desde las filas del duhaldismo; pero el peronismo es así, las figuritas se acomodan según las circunstancias, no según las ideologías; obviamente esta alianza se rompió ni bien se conocieron los resultados de los comicios), el presidente del PJ salió al cruce del grupo Clarín.
Como era más fácil atacar a alguien que asumir la derrota, Kirchner cargó con dureza al grupo multimediático más poderoso del país con el que tiene un disputa desde el inicio del conflicto con el campo. El ex presidente se quejó porque según él nadie dijo que fue la mejor elección del PJ de esa provincia en toda la historia, y que le habían adjudicado la derrota a él, y cuando ganó su candidato la gobernación en Santiago del Estero el año pasado, nadie le dio ningún rédito.


Lo primero que no se entiende es por qué el presidente del PJ intentó nacionalizar estos comicios provinciales, cuyo padrón no representa ni el 1% del total del país. La presencia de Kirchner en aquella provincia, y la de varios funcionarios del gobierno nacional le dieron una inusitada importancia a unas elecciones que podrían haber pasado sin dejar las heridas que le provocaron al kirchnerismo.

La otra cuestión que no se puede entender es por qué el ex presidente continúa con su estrategia y estilo confrontativo contra todo aquel que no está de su lado, teniendo en cuenta que las encuestas muestran que la opinión pública reprueba este tipo de enfrentamientos.

"Clarín hablá con la verdad, decile la verdad a los argenitnos, qué te pasa Clarín", fue una de las referencias del presidente del PJ hacia el grupo mediático.
Apariciones como estas no tienen sentido, y retrasan los avances conciliadores de otros funcionarios que pretenden mejorar la situación del país por vías más razonables. La llamativa actitud conciliadora de Kirchner de la semana pasada, fue sólo un espejismo, el santacruceño cree en su estrategia y no está dispuesto a abandonarla. Habrá que ver como termina, según mi visión, el final no puede ser bueno con tanto radicalismo y extremismo. El tiempo dirá