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miércoles, 16 de septiembre de 2009

LEY DE SERVICIOS DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUALES: EMPOBRECIMIENTO DEL PERIODISMO

Cuando estés leyendo este artículo seguramente ya tenga media sanción el proyecto de ley de servicios de comunicaciones audiovisuales que impulsa el kirchnerismo para reemplazar la vieja ley de radiodifusión sancionada durante la última dictadura militar.
En la cámara de diputados se dio un debate enrarecido por el apuro del oficialismo por sancionar la ley, y el desorden de la oposición para pedir que se suspenda el debate por la demora del inicio del mismo.

Más allá de todas estas cuestiones de chicanas políticas, me gustaria dejarles algunas reflexiones que giran en torno a esta ley que cambiará (habrá que ver si para bien o para mal) el futuro de nuestras vidas.


La primera de ellas es acerca del triste momento que está viviendo el periodismo en nuestro país. El encarnizado debate entre el principal grupo mediático, Clarín, y el gobierno de turno, está produciendo un desgaste en la credibilidad de esta profesión, del cual será muy difícil recomponerse.

Los intereses corporativos de Clarín están recayendo de tal manera sobre los periodistas, que estos se ven obligados (quizá con gusto) a manipular la información de una manera poco ética que perjudica la ya muy maltratada imagen de esta profesión.

Es admisible que un medio tenga una visión contrapuesta a la del poder de turno, de hecho, el periodismo se caracteriza por ser un medio de control de dicho poder, por lo que es común que se produzcan roces. Lo que no se puede tolerar dentro del ámbito mediático es el manejo deshonesto de la información, que busca generar que los receptores asuman como propias concepciones de las corporaciones que buscan limitar el poder del gobierno para sus propios beneficios económicos.

Para llevar esto a un ejemplo tangible, basta ver el diario Clarín de hoy. Voy a citar un sólo caso dentro de los cientos que se están viendo hoy en día en todos los medios que maneja este grupo multimediático. Página 6 del diario de hoy, titular: “Sin cambios, el proyecto golpea el pluralismo informativo”. Puede ser que esto sea verdad, quizá sea la verdad que maneja el grupo Clarín, y es aceptado que así sea, pero lo que no se puede permitir, es que esta visión parcial, este recorte de la realidad, esta lectura del hecho que hace el diario (dentro de tantas otras que se pueden hacer), sea postulada como una información más, sin aclarar que es una opinión del medio.

El artículo no contiene firma (vaya forma cobarde de manipular la información, ya que al menos podrían dar la cara), y está en la sección El país, donde aparecen todas las informaciones políticas del día, nada de editoriales. En la nota dan una serie de argumentos válidos referidos al titular, pero insisto, se pretende, bajo ciertos mecanismos retóricos y estilísticos (misma tipografía y formato que las demás notas) hacer pasar la visión del diario, como la verdad que deben asumir como propia los lectores.

Son pequeños detalles que para el lector común pueden pasar por alto, esa es la intención de estas manipulaciones, pero para personas como yo que pretendemos un major futuro para el periodismo, resulta degrandante y da vergüenza ajena.

La otra cuestión que quería analizar era la de las idas y vueltas del gobierno con respecto a temas de esta ley, que generan dudas acerca de la buena voluntad del oficialismo.

Primero fue con lo de la cancelación de la fusión de Multicanal y Cablevisión, que había aprobado Kirchner en el final de su mandato, algo que fomentaba las actividades monopólicas, muy cuestionadas por el kirchnerismo durante el debate de esta ley. El otro aspecto en el que debió dar marcha atrás fue en el de las telefónicas, a las que se les impidió ingresar en el negocio de la televisión por cable, algo que antes estaba contemplado en el proyecto kirchnerista que está siendo analizado y debatido en el Congreso.

¿Qué pasó en el medio para que esto suceda? ¿El oficialismo se dio cuenta de las contradicciones que se estaban produciendo entre estos hechos y su discurso? Probablemente esto haya ocurrido, pero no fue el único motivo. El gobierno sabía que para sumar los votos necesarios para sancionar esta ley debía dar marcha atrás en estas cuestiones. Prefirieron perder estas batallas pero no la guerra final contra el grupo Clarín. Dejaron de lado futuros posibles negocios de empresarios amigos vinculados a las telefónicas para lograr la sanción de la ley que le de el poder suficiente para imponer su visión de la realidad. Este creo que es el objetivo final del kirchnerismo. La libertad de expresión es una excusa poco creíble en palabras de gobernantes que manejaron discrecionalmente fondos de la publiciad oficial (y lo seguirán haciendo) para acallar voces disidentes y para financiar medios y periodistas que sirvan como trasmisores de sus discursos.

El kirchnerismo no cree en la tarea del periodismo, no está interesado en el rol fundamental que la prensa tiene en una república. Al gobierno no le gustan las críticas, quiere que todo sea a su manera, busca que los medios estatales (devenidos en gubernamentales ya que responden al poder de turno), monopolicen y unifiquen el discurso según su conveniencia.

En este marco complicado, de una lucha feroz de poder es difícil encontrar voces racionales. Las posturas se radicalizan, se enceguecen y pierden honestidad. Lo único que pretendo trasmitir, es que todos realicemos una lectura más crítica de estos acontecimientos, para luego poder debatir acerca de éstos, y lograr de una vez por todas que la resolución de este tema favorezca al pueblo argentino, que tiene el derecho de acceder libremente a la información, y a una pluralidad de opiniones sobre las mismas.

jueves, 3 de septiembre de 2009

LEY DE SERVICIOS AUDIOVISUALES DE COMUNICACIÓN: JUEGO DE PODER.

Estamos inmersos en un debate muy relevante para el futuro del país, y sobre todo para el futuro del periodismo argentino. La nueva ley que pretende promulgar el gobierno para erradicar la vieja ley de radiodifusión elaborada por la junta militar que gobernó el país a finales de la década del 70’ y principios del 80’, ha revuelto al mundillo mediático generando una disputa de poder más que interesante.

Antes de repasar las cuestiones técnicas que se discuten y las cuestiones políticas que la oposición reclama ante la celeridad con que el gobierno pretende sacar esta esperada y necesaria ley (ver abajo), quisiera hacer un análisis de la cuestión mirando desde afuera, pero a su vez con los pies dentro del barro.

¿A qué me refiero con esto? Intento mirar la cuestión sin tomar una postura pro gobierno, ni una postura pro Clarín y oposición, pero soy consciente de que para todos aquellos que practicamos el periodismo como profesión o hobbie, estos son momentos cruciales que nos involucran y que repercutirán en nuestras carreras.

El panorama mediático actual asusta. Todas las empresas mediáticas están controladas por empresas que busquen antes que nada, ganancias. Esto repercute de manera feroz en el periodismo, que debe responder a este modelo de mercado que se guía con leyes económicas más que con reglas periodísticas.

El oligopolio mediático que hay actualmente no deja mucha opción a los periodistas. O se es parte de estos grupos manejados por empresarios desinteresados en el porvenir de la profesión, o no se es nada. Sos, o no sos. Si querés ser periodista debes someterte a las reglas de juego de estas empresas que someten a los jóvenes a pésimas condiciones laborales, sino, cada vez hay menos caminos para poder hacer del periodismo una profesión que te permita mantenerte.

Además de estas cuestiones económicas, están las cuestiones editoriales. Las empresas que cada vez controlan más medios y poseen más dinero (con lo cual tienen mucho más alcance que un medio independiente como este patético blog que no leerán más de 10 personas), están generando una uniformidad en los discursos, que afecta a la democracia. Todos dicen lo mismo, la gente tiene que pensar en los temas que los grandes medios ponen en la agenda, los periodistas deben hablar de lo que sus medios les exigen según su línea editorial cada vez más politizada y que esconde detrás de la información intereses espurios alejados de lo que el periodismo debería forjar, una libre información, y medios independientes de todos los poderes del país (algo vital para todo régimen democratico).

Ante este escenario complejo en el que debemos insertarnos periodistas que recién nos iniciamos en esta profesión, esta nueva ley podría significar una luz de esperanza, pero hay tantas cuestiones relacionadas a los modos de gobernar del kirchnerismo, que rápidamente esa luz se apaga.

Este gobierno, al igual que el anterior, ha demostrado ser muy reacio ante las críticas. No estoy descubriendo nada, al gobierno no le gusta que lo critiquen, no lo tolera, no lo acepta. Y una de las principales tareas del periodismo es esa, siempre y cuando se realice de forma constructiva, y como mecanismo de control de los gobernantes.

Tanto Néstor Kirchner como Cristina Fernández mostraron un gran interés por el discurso que recibe la opinión pública de parte de los medios, y se esforzaron por imponer su visión de la realidad con métodos poco democráticos.

Uno de ellos, y el más claro y evidente, es el manejo discrecional de la publicidad oficial. Ese dinero que parte desde el Estado a los medios para hacer anuncios propagandísticos de los actos del gobierno. ¿Con que honestidad intelectual este gobierno va a impulsar una ley que supuestamente va a abrir en juego de la información y la va a democratizar, cuando desde que inició su mandato siempre a utilizado los fondos públicos para premiar a aquellos medios que seguían su línea de pensamiento, y para castigar a aquellos que se mostraban críticos de sus políticas?

¿Un gobierno tan interesado en imponer su discurso, va a permitir ahora la libre circulación de la información por más que sea crítica de su gestión?

Nada hace prever que si. El dinero que arbitrariamente el gobierno manejó para financiar a medios afines, debió distribuirse por todos los jugadores del mapa mediático.

Estas cuestiones hacen dudar de las convicciones y planteos esgrimidos por la presidenta en su anuncio del envío del proyecto al parlamento donde ya comenzó a discutirse.

La situación es compleja, de un lado están las empresas que poco se interesan por el periodismo, y sólo buscan poder maximizar sus ganancias, y del otro lado está este gobierno que no tolera las críticas y busca manejar la prensa para imponer su visión de la realidad.

Este proyecto si hubiera sido presentado por otro gobierno no hubiera generado tantas dudas, y hubiera sido un paso adelante en la democratización de los medios, pero al ser defendido por el kirchnerismo, parece ser un paso adelante en el camino emprendido desde el 2003 cuyo objetivo final parece ser el amordazamiento de la prensa a la que se busca someter a la línea editorial gubernamental.





Aspectos técnicos en debate (Voy a hacer un breve repaso de las cuestiones en discusión):

- La autoridad de aplicación (que se encargará de verificar el cumplimiento de la ley) dependerá de la Secretaría de Medios (la misma que distribuye arbitrariamente el dinero de la publicidad oficial), o sea, del Poder Ejecutivo, lo que genera suspicacias debido al excesivo poder con el que contarán los presidentes para otorgar licencias o sacarlas. Esa misma autoridad de aplicación estará integrada por cinco miembros que serán nombrados por el ejecutivo. Más suspicacias.

- Las empresas telefónicas pueden ingresar al mercado de los medios. Esto estaba prohibido, porque estas empresas de servicios públicos, cuentan con redes que llegan a casi todo el país, lo que les da una ventaja comparativa enorme con respecto a las empresas de cable. Los límites que se les imponen es que deben crear una empresa separada para evitar subsidios cruzados, y no deben tener dueños extranjeros (sólo el 30% de las acciones). Hay versiones que indican que empresarios afines al gobierno pretenden adquirir acciones de Telecom, y es más que conocida la buena relación de Kirchner con el grupo Telefónica (al que le brinda entrevistas en exclusiva mediante Telefe, el canal que pertenece al grupo español)

- El proyecto propone dividir el espectro por el cual se propagan las señales de radio y TV en tres. Por un lado estará el uso comercial, por otro lado tendrán lugar ONGs, y por último habrá espacio para medios estatales (todos tendrán el 33% del espectro). Lo que no se dice es como van a financiarse las organizaciones sin fines de lucro, lo que abre la puerta a que empresas usen testaferros y usen ese espectro con fines comerciales.

- Las empresas no podrán tener más de 10 licencias (antes podían hasta 24) para operar radios y canales de TV en todo el país, algo que fomenta la desconcentración mediática. A su vez, los operadores de cable (Cablevisión y Multicanal finalmente no podrán unirse), no podrán tener más del 35% de abonados en todo el país. Tampoco podrán tener un canal de aire en la misma ciudad en la que brindan sus servicios (Clarín, dueño de Cablevisión, deberá desprenderse de Canal 13, o viceversa).


Aspectos políticos en discusión:

- La oposición pide que se discuta el tema con el nuevo Congreso elegido el 28 de junio, y no ahora. El gobierno pretende una rápida sanción ya que luego del 10 de diciembre (cuando finalmente asuman los nuevos congresistas) no tendrá mayoría absoluta como venía teniendo hasta ahora. El proyecto tiene cerca de 160 artículos, por lo que parece inaudito que se discuta en un mes como pretende el Ejecutivo, que llamativamente, no mostró el mismo fervor por discutir los proyectos antes presentados por la oposición.

- Varias entidades de prensa y opositores piden que se realice un debate más amplio y “desapasionado”, ya que en estos momentos hay un conflicto encarnizado entre el grupo Clarín y el gobierno, que incluyo el destrozo de varias receptorías del grupo mediático, y pegatina de afiches con consignas violentas al igual que las pintadas en sedes del principal holding de medios de nuestro país.

Habrá que ver en que deviene todo este polémico y feroz debate y juego de poder. ¿Se pasará de un oligopolio de medios a un oligopolio de empresarios amigos del poder, o se democratizará el espectro y tendremos acceso libre a la información? ¿Los periodistas seguiremos sometidos a las empresas mediáticas o ahora estaremos sometidos a la línea editorial del gobierno? ¿Podremos algún día trabajar libremente? Suena utópico.

martes, 21 de abril de 2009

LAS BARRAS BRAVAS Y LA POLÍTICA

La política y el fútbol estuvieron estrechamente vinculados históricamente. Nadie puede negar la utilización que el proceso militar hizo del mundial de 1978, que mientras se disputaba, miles de personas desaparecían en el país, que no veía, o no quería ver nada, para citar el ejemplo más tristemente recordado por nosotros.

Este fin de semana hubo otro repudiable ejemplo de estos vínculos poco trasparentes que hay entre sectores del gobierno de turno con personajes insertos en el mundo del fútbol. Las barras bravas de River y de Boca, clubes que disputaron este fin de semana el espectáculo deportivo más importante del mundo, mostraron banderas con consignas contra el grupo Clarín.
La disputa del principal grupo multimedia con el gobierno kirchnerista no es nueva. Desde los inicios del conflicto entre el campo y sectores de gobierno han llovido los agravios y amenazas contra el diario que más se vende en nuestro país.

El nuevo foco de conflicto es el proyecto que impulsa el gobierno para sancionar una nueva ley de Radiodifusión. Justamente sobre eso hicieron foco las banderas: “Clarín: el fútbol es una pasión, no un curro”, expresaba uno de los trapos que se desplegaron durante el superclásico; el otro decía: “Queremos fútbol gratis por TV” (pare aquellos desprevenidos, aclaro que el millonario negocio de la televisación de los partidos de fútbol lo maneja TyC Sports, que forma parte del grupo Clarín).

La disputa de intereses parece inevitable de cara a lo que va a ser la nueva ley de medios, que según indican desde Clarín, apunta a limitar la independencia de los medios de comunicación, y que según dicen desde el gobierno, pretende ser más equitativa en el uso de los canales de comunicación garantizando el acceso a los medios de todos los ciudadanos. Además una de las principales banderas del kirchnerismo para impulsar la ley es la televisación gratuita de los partidos, ya que hoy en día cinco de ellos son codificados.


(Tapa de Crítica uno de los que más publicó del tema http://criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=22038)

La disputa es comprensible, pero de ningún modo justificable, dentro de este sistema donde los medios son manejados por grupos empresarios que pretenden ganar dinero (y de esta manera, con la mera quita del poder de televisar los partidos le estarían arruinando millonarios negocios a Clarín) y donde el gobierno pretende manejar la mayor cantidad de canales de difusión para imponer su visión y construcción de la realidad. Pero llegar a este punto de negociar con barras-bravas para que desplieguen banderas con consignas políticas, parece un despropósito.

¿El gobierno no tiene otro canal de difusión de sus políticas, que debe hacer arreglos con los delincuentes que manejan las barras-bravas?
Al parecer, a los barras-bravas, según indica Clarín, les habrían pagado 100 mil pesos por este ‘favorcito’, que no sólo implicó la muestra de estas banderas, sino el reparto de folletos con consignas a favor de la nueva ley y en contra de Clarín, que me constan porque yo estuve en la cabecera visitante y recibí uno de estos panfletos de mano de un barra-brava de River.


Las barras son un mal que no se eliminarán nunca porque están vinculados con las esferas de poder de los clubes y de la política, como bien indica este tipo de actos que se vieron el domingo en la cancha de Boca. Yo no estoy en contra de las barras, creo que son parte del folclore del fútbol, y mientras no generen violencia, ni hagan negocios corruptos, son algo que todos aquellos que son futboleros disfrutan todos los domingos. Pero cuando empiezan a hacer este tipo de negocios creo que deberían ser investigados y se debería averiguar de donde sale el dinero que les pagan para este tipo de actividades, que les da cada vez más poder a los barras, que luego terminan matándose por este preciado motín.


Mientras la complicidad entre sectores del aparato político y las barras siga existiendo, los males que azotan al fútbol también van a seguir existiendo, por eso creo que los medios deberían denunciar y dar más espacio a este tipo de acontecimientos que mezclan dos mundos que no deberían ni rozarse.


La nueva ley de radiodifusión debe discutirse cuanto antes para evitar prácticas monopólicas, y regular el nuevo escenario de medios audiovisuales, pero pactar con delincuentes para transmitir la idea de la nueva ley, o para pegarle al grupo al que la ley debe limitar (me refiero a Clarín claro está), me parece algo aberrante e injustificable.


Me resulta incomprensible el por qué de que algunos funcionarios que pretenden ayudar al gobierno en impulsar algunas medidas, terminan ensuciando la figura de con quienes pretenden colaborar, con este tipo de actos poco claros y donde los miles de pesos que sirven para financiar estas atrocidades seguramente provengan del dinero de todos los argentinos. ¿No sería más útil generar un espacio de debate del que participe toda la ciudadanía para delinear un proyecto que favorezca al equitativo acceso a los medios y la independencia de los mismos, como seguramente pretenden hacer algunos funcionarios? ¿Es el gobierno el que está detrás de todo esto, o son grupos que pretenden ayudar y terminan perjudicando?


Qué sucio está todo, que difícil va a ser salir de todo esto, si es que algún día se logra salir.

miércoles, 18 de marzo de 2009

PRESENTE COMPLICADO, FUTURO INCIERTO

El país esta atravesando un momento de crispación generalizada, que requerirá de una mano muy cuidadosa y meticulosa para manejar esta situación, y que la misma no termine generando una crisis social, económica y política.
Vamos por partes, prometo ser breve, pero me parece que todos los acontecimientos que se viven en Argentina en este momento son relevantes y están de alguna manera vinculados.

El conflicto del campo entra en terrenos sin retorno

Por un lado tenemos el conflicto con el campo, donde se produjo lo que venimos anunciando en el blog, las retenciones a la soja no se van a tocar por parte del gobierno, y los dirigentes rurales, fastidiosos con la postura intransigente de Cristina Fernández y su gabinete, prometieron dar pelea en las rutas y en el Congreso. Mañana se va a presentar un proyecto de ley en el que la oposición, asesorada por la mesa de enlace, propone una reducción en las retenciones a la soja, y hasta su eliminación para aquellos que comercializan menos de 1000 toneladas, algo que desde el oficialismo no están dispuestos a aprobar. Habrá que ver si la bancada K en diputados da quórum para que se trate la iniciativa, De Angelis prometió manifestaciones en todo el país si mañana no se trata el proyecto.


Esta parece ser la última instancia adonde pueden recurrir los sectores del campo, ante las fallidas negociaciones con la ministra Giorgi y el ministro Randazzo. Los cortes de ruta saben que no ayudan a su imagen, por lo que la mesa de enlace prometió “movilización y estado de alerta”, pero sin bloqueos de tránsito, algo que las “bases” no dudan en hacer si no satisfacen sus demandas, por lo que los dirigentes rurales deberán tener una buena cintura para moverse entre estas problemáticas y no quedar mal parados.


Kirchner y su placer con la confrontación

Hay que rescatar las palabras del ministro del Interior, Florencio Randazzo, que dijo que apuestan a continuar con el diálogo, y expresó que no hay que dramatizar la situación, y que respetan la decisión de acudir al Congreso para encontrar otras vías institucionales para solucionar los inconvenientes que no se pueden arreglar negociando.
Voces de tranquilidad son las que hacen falta en estos momentos de creciente enfrentamiento, intolerancia, revanchismo, belicosidad, que son impulsados por varios actores de la política. Me refiero claro, al ex presidente. Quizá sea el referente número uno de la agresión discursiva. Cada presentación de Néstor Kirchner da que hablar, y la de ayer en el club Atenas de La Plata no fue la excepción. Volvió a hacer alusiones al miedo y volvió a marcar una distancia irreconciliable entre su partido y el resto. Para él es blanco o negro, vida o muerte, o estás con él o sos un traidor. Se regocija con la confrontación, está cómodo en el campo de batalla, y quizá crea que eso le traerá buenos resultados en las próximas elecciones a las que seguramente se postule como diputado por la provincia de Buenos Aires. Desafío a dirimir la cuestión del campo en los próximos comicios y criticó duro a Macri, porque según el presidente del PJ, al “intendente” de la ciudad no lo criticaron por el adelanto de las elecciones y al gobierno nacional sí. Primero hay que aclarar que Macri es jefe de gobierno y no intendente, y segundo, que Macri tenía la facultad de realizar ese cambio, mientras que el gobierno nacional debe alterar y modificar el escenario con una nueva ley electoral necesaria efectivizar el cambio.

Manifestación contra la Inseguridad

La intolerancia de algunos políticos como Kirchner, o como el diputado Montoya de la Unión Peronista de Córdoba, que salió al cruce de la diputada Patricia Bullrich de la Coalición Cívica mientras esta se pronunciaba esta mañana en contra del adelanto de las elecciones legislativas, llamándola “atorranta”, reflejan la efervescencia que hay en la sociedad, producto del clima que propician desde algunos sectores del poder. No me refiero sólo al gobierno, sino también a los medios y a la oposición, que con su insistencia en el tema de la inseguridad, en muchos casos con ribetes dantescos (me refiero al mapa de la inseguridad propuesto por De Narváez para dar un ejemplo), han generado esta andanada de declaraciones irracionales de varios personajes de la farándula que pregonan la pena de muerte y otras idioteces por el estilo. Es hora de calmar las aguas, la movilización que se produjo a Plaza de Mayo para pedir más seguridad es valida, y no estuvo emparentada con el pedido de ejecutar a los delincuentes que realizaron imprudentemente algunos personajes del espectáculo. Pero es necesario que desde todos los sectores de la sociedad haya tranquilidad y cautela en momentos en que lo visceral parece consumir la razón de muchos políticos y personajes públicos. Sé que debe ser difícil sufrir en carne propia algún hecho de delincuencia, pero entendamos que la culpa de eso no la tiene el delincuente, la tienen los políticos corruptos que fomentan la pobreza para continuar con el clientelismo político, y no se preocupan por la desigualdad que genera la irracionalidad en jóvenes que desprecian la vida del otro. Por eso, convocatorias como las de hoy son válidas, ya que muestran a los gobernantes el descontento y el temor que hay, pero sin proclamas injustificables como las de matar a los que matan, ni con la ingrata presencia de figuras políticas que muchas veces se cuelgan de las víctimas para conquistar el poder.

Radiodifusión y paro docente en Capital

Para finalizar quería al menos mencionar otras cuestiones que hay que tener en cuenta y que van a dar que hablar. Una de ellas es la ley de radiodifusión que propone el gobierno nacional ante la anacrónica ley sancionada durante la última dictadura, y que según la oposición y organismos de periodistas esconde la intención de controlar la prensa. El conflicto gobierno-Clarín, puede llegar a colarse en este proyecto que quizá ponga límites al multimedios más grande del país, y genere otra encarnizada disputa.
Orta cuestión es la de los maestros en Capital Federal, que no llegan a un acuerdo salarial y siguen parando y dejando a miles de chicos sin clases. El gobierno de la ciudad dijo que descontarán los días de ausencia y sigue firme en esta pelea que no parece terminar nunca y cada año vuelve a producirse sin que ningún sector en disputa realice esfuerzos o lleve a cabo otro tipo de medidas como para evitar que la educación pública siga cayendo en un pozo de deficiencias.

Casi me olvido, se cumplen 30 meses de la desaparición de Julio López, el primer desaparecido en democracia. El gobierno creo que ya paradójicamente lo olvido, pese a impulsar y alzar como bandera sus políticas de derechos humanos.

Como verán en la síntesis de temas mensionados, hay muchas cosas que pueden llegar a acentuar las divisiones en la sociedad, en momentos en que debería estar unida para enfrentar la crisis. No caigamos en el juego de que hay buenos y malos, sólo hay pensamientos diferentes, y la diferencia enriquece, sepamos aprovecharla.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Ley de radiodifusión

En este artículo, les presento en formatos de videos, las exposiciones que realizaron durante el tercer congreso internacional del Foro de Periodistas Argentinos (FOPEA), Gabriel Mariotto, Guillermo Mastrini, Eugenia Estenssoro y Silvana Giudici.

Los cuatro panelistas dieron su visión acerca de la futura ley de radiodifusión. Hay varios proyectos para reformular dicha ley (ley 22.285), sancionada durante la dictadura, que ya queda demasiado vieja ante el vertiginoso avance de las telecomunicacones, pero todos están "cajoneados" en el Congreso.

La mayoría coincidió en que es necesario y urgente sancionar una nueva ley que regule los nuevos soportes de las comunicaciones. Si esto no se hace, las reglas las van a fijar las empresas que dominan el sector, con todos los riesgos que eso produce, me refiero a cuestiones vinculadas al monopolio, y al acceso restringido para unos pocos al enorme universo que ofrencen las nuevas tecnologías. Estas deben ser patrimonio de todos los habitantes del país sin distinción de clases, pero para ello debe actuar el congreso, con el apoyo del Poder Ejecutivo, limitando las pretensiones económicas del Grupo Clarín y de Telefónica.

Son numerosas las cuestiones a tener en cuenta para el "Marco regulatorio para una nueva realidad", como se tituló la mesa de debate antes mencionada y los panelistas ofrecieron una visión bastante rica de este tema que debe tenerse en cuenta de inmediato.

Gabriel Mariotto, titular del Comite Federal de Radiodifusión (COMFER), encargado de brindar las licencias para explotar los servicios de radiodifusión:




Guillermo Mastrini, doctor en ciencias de la comunicación. Brindó un análisis más general del tema:




María Eugenia Estenssoro, senadora por la Coalición Cívica, integrante de la comisión de Sistemas, Medios de comunicación y libertad de expresión:




Silvana Giudici, diputada por la UCR, presidenta de la comisión para la Libertad de expresión, y vocal de la comisión de Comunicación e informática: