sábado, 26 de abril de 2008

OTRO FERNÁNDEZ PARA REAFIRMAR EL MODELO K.

Un nuevo Fernández asume en el gabinete de Cristina para reafirmar el modelo político-ecónomico que están llevando a cabo desde hace 5 años los Kirchner.

Martín Lousteau, que apenas estuvo 137 días al frente del ministerio de Economía, tuvo el atrevimiento de cuestionar el modelo K, y plantear un "enfriamiento" de la economía. Este discurso alejado de lo que pretende el ex presidente Néstor Kirchner, le costó el puesto, y debió renunciar. Esto es mala palabra y va en contra de las ideas de alentar el consumo que tienen los que manejan la economía del país, y como ya han demostrado con el tema de la inflación, no permiten ni toleran voces disidentes.


En su lugar asumió Carlos Fernández, alguien que a primera vista, parece no va a desafiar el modelo K y va a seguir al pie de la letra de las indicaciones del presidente (del PJ; recordemos que Néstor Kirchner va a ser proclamado presidente del Partido Justicialista, y va a llevar a cabo la "reorganización" de este híbrido partido político donde conviven un gran conglomerado de ideas).

La crisis con el campo parece que va a seguir, el discurso que pronunció el presidente (del PJ), en Ezeiza, hace pensar que las intenciones del gobierno, pese a la salida de Lousteau (el que anunció las reteciones móviles, causantes principales de este conflicto), es de seguir adelante con las medidas propuestas y no ceder más de lo que se consedió (sólo algunos "compensaciones para los pequeños productores")


La ratificación de Guillermo Moreno como Secretario de Comercio, no hace más que afimar lo antes expuesto. El cuestionado funcionario, que mantenía un indisimulable disputa con el ahora ex ministro de Economía, va a seguir manejando el timón de las negociaciones. Teniendo en cuenta las denuncias en contra de Moreno por aprietes y amenazas, no es un dato alentador que siga al mando de las reuniones con los dirigentes rurales.

Las Asociaciones del campo siguen dando señales de acercamiento, al igual que la presidenta, que se pronunció con un tono más conciliador durante sus últimas presentaciones públicas. Pero los discursos de Kirchner acrecientan las diferencias y dividen más las aguas.

Es realmente llamativo como se diferencia el discurso de Néstor con el de Cristina (en los últimos días); no logro comprender que fines tiene el matrimonio con estos discursos disímiles y hasta contradictorios .

La Presidente pidió en uno de sus discursos en Plaza de Mayo "no desunir a los argentinos que quieren estar unidos, trabajando y solidarios".

Por otra parte, aparece el presidente (del PJ), y lanza un ataque enfático a las agrupaciones del campo, y continúa con esa postura soberbia de negar la otredad, y creer que su construcción de la realidad es la única. "El pueblo tiene que reaccionar", se le escuchó decir a Néstor Kirchner, y continuando con sus ideas de polarizar a la sociedad y acrecentar las diferencias entre los sectores sociales divididos por esta disputa con el campo, amenazó: "Tengo que estar en el frente de batalla, para defender a la Presidenta y a todos los argentinos".

¿Batalla?, ¿Qué batalla?, ¿Esa es la intención del presidente (del PJ)? No creo que haya una batalla; si hay intenciones de imponer lecturas divergentes del conflicto, pero esto está lejos de ser una batalla.

Creo que ésta no es la forma de llegar a un acuerdo. Con discursos totalitarios como los de Kirchner sólo se generan resentimientos, odios y rencores que no ayudan a mejorar al país.

Para mostrar otra de las disonancias entre los discursos de la presidenta y del presidente (del Pj), hay que analizar el tema de las consignas del pasado negro del país. Mientras la presidenta insta a no volver a ellas, el presidente (del PJ), asocia a las protestas rurales con los golpes militares que impusieron gobiernos de facto en 1955 y en el 1966.

Es una gran incógnita el futuro de las góndolas de los supermercados; por un lado el gobierno acerca posiciones, y por le otro las aleja bruscamente. Habrá que ver como planea hacerle frente a las negociaciones el nuevo ministro de Economía, que en su jura de ayer, sólo lanzó un tímido "Quédense tranquilos. Voy a hacer todo para que todo salga bien", para aquietar las aguas de los agitados días que se viven en el país. Vamos a ver en que bando se ubica Carlos Fernández, si del lado de los Moreno y los Néstor Kirchner, como indican la mayoría de los medios, o del lado del diálogo y la conciliación.

Por el bien del país, y para que no haya ninguna "batalla" como dice el presidente (del PJ), espero que el nuevo ministro se encolumne detrás de los que pretenden un país sin divisiones, que pregone por el bienestar general.

martes, 15 de abril de 2008

PARA SENTIRNOS DEL PRIMER MUNDO

Hace menos de un mes quedó aprobada la "estructura financiera" del proyecto para la construcción de un tren bala en el país. Esto viene desde el 2006, pero recien ahora se dio este importante paso.
Este velocísimo ferrocarril será el primero en latinoamérica, y constará unos 12 mil millones de pesos. En las obras estarán involucradas dos empresas francesas, y el primer tramo se inaugurará en el 2011, antes de que termine su mandato Cristina Fernández de Kirchner.
El gobierno va a endeudarse por 3900 millones de pesos por un crédito que pedirá a un banco francés, al que le otorgará a cambio bonos del Tesoro Nacional a 30 años ( es decir, que tiene 30 años de plazo para devolver el prestamo que realizará la institucion gala para construir el tren bala).

El tren unirá la Capital Federal con la ciudad de Rosario y tendrá como destino final Córdoba Capital. Con esta megaobra, nuestro país se pondrá a la altura de los paises del denominado "primer mundo".

El optimista proyecto generó bastantes reacciones de la oposión. Es difícil de entender como se gasta tanto dinero y el país se sigue endeudando con los problemas diarios que tiene la gente para viajar a sus trabajos u otras ocupaciones.

Las líneas de trenes comunes están en estado lamentable en algunos casos, y el gobierno destina mensualmente alrededor de 320 millones en conceptos de subsidios para las empresas privadas que están a cargo del "transporte público" .

Hay que tener en cuenta la suba en las tarifas que se realizó a principios de este año. Supuestamente le ayudaría a ahorrar casi 600 millones de pesos mensuales al gobierno ya que no tendría que subsidiar tanto a las empresas del sector, que con el aumento de ingresos por la suba de tarifas podría solventar mejor sus gastos y realizar inversiones, sobre todo en obras de infraestructura.

Pero como era de esperarse, esto aún no ocurrió, sólo se han incorporado algunas nuevas formaciones, pero los problemas estructurales siguen siendo los mismos.

Basta entrar a ver el blog que hicieron los pasajeros de la empresa TBA ("TBA ME MATA" se llama) para ver los problemas básicos y esenciales (que requieren una inmediata solución), que siguen ocurriendo, mientras el gobierno planea gastar un fortuna en un proyecto innecesario, que está lejos de ser inprescindible y que de ningua manera debería ser prioritario, como lo está siendo.

Por citar sólo un caso, en la estación de trenes de Campana no hay luz, y los alambrados dejan mucho que desear. Esto genera que la delincuencia sea moneda corriente en ese lugar donde se deberían realizar obras con carácter de urgencia.

Como el caso recien mencionado hay otros tantos que no pueden dejar de analizarse y solucionarse.

¿Por qué no empezarán por lo más chico y necesario, y que repercute en la vida de millones de personas que sufren diariamente el transporte público, en vez de ocupar tiempo y dinero en proyectos de importancia secundaria?

La gente viaja como ganado en trenes y colectivos y el gobierno se preocupa por un tren que se pondrán tomar unas pocas personas por las elevadas tarifas que tendrá. Pero claro, con esto el gobierno entra en la historia.

La autoglorificación personal y la vanidad que mueve a los políticos argentinos explica que pasen cosas como éstas en en nuestro país, el país de las desigualdades.

viernes, 4 de abril de 2008

TREGUA: MOMENTO PARA LA REFLEXIÓN

El campo decretó una tregua de 30 días en el conflicto que mantiene desde el 11 de marzo con el gobierno por la suba en las retenciones a las exportaciones de productos agrícolas.

Como bien lo indica la definición de la palabra, tregua sólo es una suspención temporal del conflicto. En este caso, los enfrentamientos entre la Federación Agraria, Coninagro, la Sociedad Rural y las Confederaciones Agrarias, con el gobierno de Cristina Fernánez, que provocaban numerosos cortes de rutas en el interior del país, se enfriaron por un mes.

Ahora llegó la hora de las negociaciones y el tira y afloje entre los bandos en disputa. Según dicen, las confrontaciones fuertes y mediáticas de los últimos días van a dar paso a debates más técnicos del tema.

¿Por que no se hizo esto antes, y se provocó todo este caos social, donde diversos sectores confrontaron duramente transportando nuestra memoria a momentos del pasado donde nadie quiere volver?
La atomización social que produjo el agresivo discurso oficialista, generó duros choques con consignas setentistas que no favorecen en ningún aspecto a la nación.

El gobierno, con el afán de ampliar las arcas del Banco Central, tomó esta medida de aplicar retenciones móviles sin antes negociar o consultar a las entidades del campo. Acrecentar las reservas económicas es algo primordial para el gobierno, por que pretende estar resguardado ante una eventual crisis financiera internacional, que ya esta empezando a sacudir a los mercados. Por eso toma este tipo de medidas fiscales para elevar las ganacias del Estado.

No estoy diciendo que ésto este mal, pero al menos deberían consultar y analizar los posibles conflictos que puede generar una medida de este tipo.
Los costos de este grave error de cálculo no parecen pocos; el desgaste de la imagen de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner no fue menor.
La continua exposición mediática y los sucesivos discursos generaron crispaciones y malestar en muchos argentinos. El enorme despliegue del aparato peronista en la Plaza de Mayo, no fue bien visto. Pareció una innecesaria muestra de poder, en medio de una situación tensa que pedía otra cosa, algo más acorde a las necesidades, como puede ser una conferencia de prensa, pero claro, eso no existe en el diccionario del kirchnerismo. No hacía falta gastar todo el dinero que se habrá gastado para movilizar a toda esa gente y en hacer toda esa publicidad para que la presidenta dijera unas pocas palabras que no agregaron ni quitaron nada al discurso que venía manteniendo.

Además, la figura de D'Elia no hizo más que perjudicar la imagen del gobierno, que no hizo nada para mostrarse alejado de este eufórico dirigente piquetero. Sino todo lo contrario; como muestra de agradecimiento por "barrer" la Plaza de Mayo de manifestantes opuestos a la postura del gobierno en este conflicto, D'Elia estuvo en todos los actos y presentaciones que hizo la presidenta durante estos agitados días.

Por otra parte, se vieron fisuras en el kirchnerismo con las voces disidentes de gobernadores como Schiaretti (Córdoba), Oscar jorge (La Pampa) y Das Neves (Chubut), antes aliados incondicionales del gobierno. Estos mantuvieron distancia de las medidas anunciadas por el Palacio de Hacienda y no quisieron quedar pegados ante la mirada de la opinión pública.

Con todas estas consecuencias, resulta difícil entender como el gobierno no tomo los recaudos necesarios antes de anunciar la suba a las retenciones. Ahora parece que va a dar marcha atrás con la medida que causó las fervorosas protestas en el interior que pusieron en jaque al abastecimiento de alimentos en todo el país.

Alberto Fernández ya anunció algunas modificaciones que favorecerán a los pequeños productores, que representan el 80% del total, pero tan sólo producen el 20% de los productos agrícolas que se consumen y se venden al exterior.

Ahora habrá que ver como se producen las negociaciones restantes. La soja es el punto que genera la discordia y sobre lo que tendrán que debatir, si se sigue adelante con las retenciones móviles o no.
Espero que se reflexione sobre todo lo acontecido y que puedan llegar a un acuerdo, a donde deberían haber arribado antes de todos este caos que separo y dejó sin carne y otros productos a la sociedad, y que con menos de 4 meses de gestión, desdibujo y perjudicó la figura de la presidenta.

jueves, 27 de marzo de 2008

EL DIÁLOGO NO ES SINÓNIMO DE DEBILIDAD

El martes a la noche miles de personas salieron a la calle para manifestarse en contra del gobierno. La gota que revalsó el vaso de la paciencia de la gente fue el agresivo discurso de la presidenta de la nación, Cristina Fernández de Kirchner. La permanente negación del gobierno a dialogar con las entidades rurales en este conflicto que parece no tener fin, generó la crispación de los vecinos de varias zonas de la Capital Federal y del conurbano bonaerense, que salieron, cacerolas en mano, a repudiar la gestión de Cristina.
"Este es el piquete de la abundancia", "no me voy a someter a ninguna extorsión", fueron algunas de la declaraciones de la presidenta que expusieron como no lo había hecho antes, la impronta del régimen kirchnerista. Diálogo es sinónimo de pérdida de poder, por lo que se mantiene la intransigencia por parte de los funcionarios K. Lousteau, Anibal y Alberto Fernández, son los que siguen al pie de la letra esta forma de arreglar los problemas; a los dialoguistas se los aparta y mantiene en silencio.

Desde el campo tampoco dieron alguna señal de buena voluntad para acercar posiciones, y mantuvieron los cortes en las rutas del interior, lo que afecta el abastecimiento de productos agropecuarios en todo el país. Las entidades en pie de guerra, se vieron fortalecidas por el espaldarazo que le dieron las manifestaciones llevadas a cabo en la Capital, por lo que se mantienen con su postura de hacer paro por tiempo indeterminado hasta que se elimine la medida conflictiva de las retenciones móviles.
Ambas posturas firmes y negadas al diálogo constructivo, radicalizan las posiciones y se producen emfrentamientos y movimientos con consignas setentistas como los que tuvieron lugar en la Plaza de Mayo y en el Obelisco, el pasado martes por la noche.
Usted se preguntará que tendrá que ver esa foto con el patético encontronazo de fuerzas oficilistas y los manifestantes "procampo". Desde la camioneta que tenía esa credencial que la identificaba con el Poder Ejecutivo, bajaron las banderas las grupaciones piqueteras que agredieron y echaron de la Plaza de Mayo a las personas que repudiaban la gestión de Cristina.
Las fotos las saqué yo, a mi nadie me lo contó, vi con mis propios ojos como los piqueteros oficialistas, que actúan como fuerza de choque del gobierno y con permisividad policial, atacaron a los manifestantes y se adueñaron de
la Plaza cerca de la medianoche.
Encabezados por D'Elia (Federación de Tierra y Vivienda), Emilio Pérsico (Movimiento Evita), Edgardo Depetri (Frente Transversal Nacional y Popular) y otros líderes piqueteros, unas 500 personas arremetieron contra los manifestantes ocasionando serios incidentes que dejaron varios heridos. Con golpes de puños y palos desalojaron la pacífica manifestación de la gente de clase media y media-alta que se opone a la retenciones.

Niños y gente mayor habían copado la Plaza desde las 8 de la noche hasta que llegó la patota de piqueteros. Gritando consignas como "oligarcas", "golpistas", "gorilas", "la plaza es nuestra", las fuerzas de choque del gobierno entraron en la Plaza barriendo las cacerolas que se cruzaban en su camino.

Desde el sector procampo intentaron permanecer en la Plaza y en medio de insultos hacia al presidenta y hacia los piqueteros, a los que tildaban de "vagos", y "asalariados del gobierno", tuvieron que retirarse hacia el obelisco ante la embestida violenta de D'Elia y compania.

La policía tenía orden de no actuar, por lo que permaneció en la calle Perú sin moverse, a metros del lugar donde se enfrentaban cara a cara los dos bandos.

Fueron momentos de mucha tensión que reavivaron los choques entre diferentes sectores sociales como los que se vivieron en épocas del peronismo.

El esquema amigo-enemigo montado desde el gobierno, genera este tipo de reacciones que no deberían fogonearse como se lo está haciendo con las duras y chocantes declaraciones de la cúpula gubernamental.

Los enfrentamientos continuaron el miercoles y parece no importar al gobierno, que no cambió en nada su discurso confrontativo. Desde el campo redoblan la apuesta y todo este caos parece una rueda que gira y nadie puede detener.

Algunos intendentes y gobernadores del interior intentaron acercar posiciones durante estas horas, pero todo parece muy frío, y nadie se atreve a contrariar la política kirchnerista de no ceder terreno en esta pulseada de poder.

Espero que hechos como los que presencie en Plaza de Mayo no se vuelvan a repetir. No viví, ni quiero vivir momentos como los de la época de peronistas vs. antiperonistas. La radicalización de las posiciones no conduce a nada, sólo genera violencia y la pérdida de la razón. En vez de exacerbar el conflicto espero que desde el gobierno se actúe con grandeza y den el ejemplo llamando al diálogo y la negociación pacífica. Pero hasta que no entiendan que ésto no es un síntoma de debilidad, sino todo lo contrario, difícilmente esto ocurra.

*Las fotos y el video, fueron tomadas desde mi cámara fotográfica.

viernes, 21 de marzo de 2008

ALGUIEN TIENE QUE CEDER


Sigue el tiroteo entre el gobierno y las cuatro entidades políticas más importantes del campo. No se asuste, lo de tiroteo lo digo en sentido figurado, pero se esta produciendo un agudo conflicto por la suba de retenciones a las exportaciones del sector agrícola que dispuso el ministro Lousteau.

Desde uno y otro bando no paran de lanzar acusaciones y se está generando un clima bélico.

En el campo, se juntaron todos los gremios y asociaciones más importantes como hace años no ocurría, para protestar mediante paros y piquetes en las rutas, contra las políticas "confiscatorias" del gobierno.

Las retenciones moviles que se pusieron en marcha, dejarían al Estado unos 2.ooo millones de dólares adicionales para seguir ampliando las arcas del Banco Central, y de esta manera mantenerse estable, con fuertes reservas, ante una crisis financiera internacional.

Esta medida es de carácter "redistributiva" según funcionarios K, pero para el campo es una política "casi de corte patronal", según Mario Llambías el titular de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).

Las retenciones móviles, para decirlo de manera burda, implican una suba en la parte que se queda el Estado de las exportaciones, cuando los precios de los productos sube; y cuando los precios bajan, lo que el Estado absorve, baja.

El rechazo de las entidades del campo fue unánime y no se muestran abiertos a una negociación. Continuarán con el paro la semana próxima, y ya puede empezar a sentirse el desabastecimiento que el gobierno teme.
Las "bases" de esta protesta se están desbordando, y los líderes de las confederaciones ya no pueden controlar los cortes de rutas que se están produciendo en el interior del país. Los pequeños productores son los más perjudicados en este asunto, ya que sus rentas disminuirán en forma drástica. Por eso están reaccionando de manera tan dura y agresiva. "Basta de confiscar, dictadores", se leía en una pancarta de un piquete en Córdoba.

Desde el gobierno se mantiene una postura intransigente y defienden la medida.

Lousteau crítico las "exageradas" protestas y dijo que el campo ya está siendo beneficiado desde hace años con el elevado tipo de cambio, y con los elevados precios de los productos primarios, por lo que es hora de que se empiece a distribuir mejor esos ingresos. Además resaltó la "multiplicidad de propósitos" de las retenciones, ya que ayuda al "desacople" de los precios internos de los internacionales y tiene un efecto beneficioso para el tipo de cambio, ya que "las retenciones permiten que la liquidación interna de esas divisas sea menor y que se pueda hacer vía compras del tesoro".

No sólo el ministro de economía salió al cruce de las reacciones del campo, el incansable Alberto Fernández pidió a los productores agropecuarios que admitan que "ganaron mucha plata" y que "el gobierno los ayudó mucho".

Llambías fue el más enérgico en sus protestas desde el sector agropecuario: "Es mala la postura del ministro de creer que la soja es el enemigo de la Argentina" -y agregó- "el campo soportó políticas que han hecho que se maten los vientres".

Y así pueda seguir enumerando muchas declaraciones, argumentos, críticas y recriminaciones de uno u otro sector en disputa.

El gobierno se metió con un peso pesado que no parece querer ceder nada. Las retenciones parecen exageradas, pero serían buenas si realmente se usan para distribuir mejor los ingresos. No creo que esto suceda, la medida apunta a seguir escudándose en las reservas del Central, y no a equilibrar las ganacias de las diferentes sectores productivos del país. Es verdad que el campo está ganado mucho dinero, pero eso no se traduce a una mayores ganancias de los pequeños productores; como siempre, unos pocos acumulan todo lo que se obtiene de este rentable negocio de exportaciones en la actualidad.

Alquien va a tener que ceder un poco para que esto no siga empeorando y empiece a haber desabastecimiento, por que sino, una vez más, la perjudicada va a ser la gente que no va a poder comprar lo que quiere, o los precios de esos productos van a estar por las nuves. Quizá desde ambos sectores se deberá perder un poco de terreno, pero esto debe pasar luego de negociar cara a cara y no lanzando críticas mediáticas que no hacen más que sembrar incertidumbre.

El conflicto pide a gritos una reunión entre los líderes rurales y los funcionarios del gobierno. Allí se van a tener que poner de acuerdo para que esto no siga creciendo, por que sino, en vez de ganar más como todos quieren en este país, van a terminar perdiendo todos.

jueves, 13 de marzo de 2008

ASI, SI

Esta mañana leí un pequeño recuadro en el diario Clarín que informaba sobre el desalojo pacífico de un asentamiento de cartoneros. Unas 30 familias de trabajadores del reciclaje de varios elementos, estaban viviendo en condiciones denigrantes debajo de la General Paz, sobre la avenida Cabildo, desde la cancelación del "tren blanco".

A diferencia del anterior desalojo, llevado a cabo hace poco menos de un mes en el barrio de Belgrano, este fue negociado. En el artículo que escribí el 26 de febrero al que denomine "DESALOJO PRO", critiqué la violencia con la que se había "barrido" a los cartoneros de sus precarias viviendas instaladas en la calle Pampa sobre las vías del ferrocarril Mitre. Para demostrar mi imparcialidad en cuanto a los gobernantes y sus ideologías, quería destacar la actuación del gobierno porteño en esta oportunidad.

No es mi intención utilizar este espacio para trasmitir mis ideales en cuanto a lo que a mi me parece la mejor forma de gobierno, según mi escasa experiencia y visión del mundo. Sólo trato de criticar cuando las cosas se hacen mal siguiendo mi juicio; y cuando se hacen bien como en este caso, no voy a dudar en dar el visto bueno.

Según la subsecretaría de Higiene Urbana del Ministerio de Ambiente, tras el acuerdo "las familias fueron trasladadas y sus carros y cartones llevados hasta las localidades de General Savio, Carupá, López Camelo y Marín". Dentro del acuerdo, el gobierno de la ciudad, encabezado por Mauricio Macri, se comprometió a trasladar sus mercaderías todos los días en diversos camiones. ¿Tán difícil era esto, que se tuvo que utilizar la violencia en el desalojo enterior?

Ni quiero pensar que esto no se cumpla, y que los camiones que reemplazarían al "tren blanco" nunca aparezcan. Sería otro golpe a esta gente que vive por fuera de este sistema que descarta y transforma en inútil todo aquello que no es rentable.

Aplaudimos nuevamente el uso del dialogo para solucionar este complicado inconveniente. Esta parte del problema parece haberse superado. Ahora tratemos de que el gobierno les de las herramientas necesarias a todas estas personas que viven en la extrema pobreza para poder desarrollarse. Esto podría cambiar sus vidas para no volver a sufrir todo los golpes que la realidad les propicia en la actualidad.

La movilización de vecinos del barrio de Belgrano en contra de la violencia implementada por la policía para desalojar a los cartoneros parece haber tenido resultado. En esta oportunidad los funcionarios cedieron pequeñas cosas para que no se vuelva a repetir semenjante atrocidad, por lo que la voz de la sociedad es oída en algunas circunstancias aunque no parezca.

Reitero que no es mi idea demonizar a tal o cual gobernante, me atengo a los hechos para exponerlos y que esto sirva para algo. Ya sea para concientizar a los desprevenidos, o para llamar la atención de los creen estar informados.

En este país que crece sostenidamente desde hace 6 años a una tasa promedio del 8% anual, resulta inexplicable como sigue habiendo la miseria y el hambre que hay en algunos sectores de la región. Y todas estas cosas que siguen pasando, como la tremenda desigualdad que hay en la distribución de la riqueza, o el maltrato a los más desposeídos como los cartoneros, o los casos de corrupción, van a seguir siendo temas que voy a atender. Mi sencilla intención es que al menos se tengan en cuenta estos acontecimientos y no sea todo como lo cuentan nuestros gobernantes, que nos muestran sólo una cara de la realidad en la que vivimos.

lunes, 10 de marzo de 2008

ES HORA DE ASUMIR RESPONSABILIDADES


Un nuevo accidente de tránsito destroza la vida de 18 familias. Ese fue el número de víctimas fatales del coche que se produjo a las 2 y media de la madrugada del domingo en la ruta 63, en las cercanías de la localidad de Dolores. Como ya todos deben saber, un tren que se dirijía a Mar del plata, embistió a un micro de la empresa El Rápido Argentino, que había salido de Mar de Ajó hacia San Miguel, en la zona oeste del Gran de Buenos Aires.

Según los testigos del hecho, que además dejó alrededor de 60 heridos, el chofer Javier Rodriguez y su copiloto Luís Garófalo, cruzaron la barrera que estaba baja y propiciamente señalizada, generando esta tragedia.

Al parecer las condiciones climáticas eran buenas, y según los análisis de sangre realizados a los choferes, los mismos no estaban alcoholizados. Rodriguez quedó detenido por "homicidios con dolo eventual", una pena que va de los 8 a los 25 años de cárcel, mientras que su copiloto salió en libertad.

Rodriguez declaró en las últimas horas que no vio la barrera, y su abogado Oscar Salas, dijo que su defendido había trabajado muchas horas seguidas.
Ambas justificaciones pueden ser validas, y deben ser analizadas por las justicia, pero esta irresponsable imprudencia debe ser penada fuertemente para sentar jurisprudencia en estos casos y generar consciencia en los conductores de todo el país.

Creo que este es el punto. Lo irresponsable que somos los argentinos para manejar es la principal causa de todas estas matanzas absurdas. Se calcula que hay aproximadamente 8000 muertes al año por accidentes de transito, y muchas víctimas escapan a las estadísticas, por lo que el número puede elevarse aún más.

Las rutas nacionales tampoco son dignas de confianza, y pueden ser causantes de muchos choques. Garófalo, el copiloto del micro que quedó literamente partido en medio de las vías, si bien afirmó estar dormido durante el accidente, dijo que ese paso a nivel tenía problemas.
Qué paso en ese minuto fatal es todo una incognita; ¿Funcionaba correctamente la barrera?¿Fue pura negligencia del chofer?¿Estaba debidamente descansado como para realizar el viaje? La justicia deberá encargarse de dilucidar todos estos interrogantes para poder brindarle algún tipo de explicación a los familiares de las víctimas, aunque carezcan de consuelo ante tanto dolor.

Además del mea culpa de la sociedad, los funcionarios tienen que gestionar mejoras de infraestructura que faciliten la circulación de vehículos. Desde los intendentes, pasando por los gobernadores y hasta la misma presidenta deben dejar de mirar para otro lado. Es evidente que no alcanza con lo que están haciendo.

Todos deben aportar su granito de arena en este tema, siendo conscientes de las irrecuperables perdidas que puede generar una simple imprudencia como la de estos dos choferes que dejaron a 18 familias con un vacío que difícilmente puedan volver a llenar.

Los medios cubrieron el tema de forma pormenorizada; quizá sea necesario que esto se muestre de manera más cruda para generar consciencia, sino parece que los argentinos no aprendemos. Espero que este rigor informativo se mantenga en otros temas de la actualidad que involucran a funcionarios del gobierno, como el caso de la valija, o el de la misteriosa bolsa de la ministra Miceli, o el destino de los millonarios fondos de la provincia de Santa Cruz enviados al exterior, por nombrar sólo algunos casos.

En el tiempo que les llevó leer esta nota, es muy probable que alguien haya muerto en un accidente de tránsito; sólo se van a poder cambiar estas escalofríantes estadísticas con la prudencia y el respeto de la sociedad y con el trabajo de nuestros funcionarios; todos debemos asumir responsabilidades.