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jueves, 22 de octubre de 2009

LA ÚLTIMA GRAN ESTAFA DE AGUILAR

Una vez más, la dirigencia de River da que hablar por sus maniobras corruptas. No se si da que hablar porque parece que hay un acuerdo tácito entre los grandes medios y el presidente de River José María Aguilar, porque nadie dice nada del robo de entradas que se hizo para futuras y más lucrativas reventas.

No es negocio darle a los socios de River su entrada correspondiente para ver el clásico, es más provechoso dárselas a la barra brava para que las revenda o darselas a las agencias de turismo para vendérselas a los turistas a cifras descomunales, o dárselas a allegados y conocedores del mercado negro. Total, que problema hay si cientos o miles de socios se quedan sin ver el partido más importante del año.

El lunes fui a canjear mi entrada a la 1 y media de la tarde y me encontré con que sólo quedaban un puñado de tickets. Me llamó poderosamente la atención que en una mañana se hayan otorgado 40 mil entradas. Algo básicamente imposible desde todo punto de vista.


Años anteriores el canje se hacía en dos días y en algunas oportunidades quedaba un remanente para sacar a la venta a los no socios. Para los que no están al tanto de este mecanismo les explico: en los partidos normales del campeonato local, los socios de River ingresan al estadio son su credencial de asociado, pero como al partido contra Boca viene más gente de la habitual, se les solicita a los socios que vayan a retirar de manera gratuita una entrada para contabilizar el caudal de gente que estará presente en el superclásico.

Pero sorpresivamente hubo socios que se quedaron sin entradas, algo inadmisible en el estadio más grande del país que debería albergar a todos los miembros del club. En la cancha de Boca esto suele pasar porque su capacidad en netamente inferior a la de River, pero este año hay gente que se quedó sin entradas.

Me acerqué al club a las 4 de la tarde para ver si mágicamente aparecían entradas (como el año pasado), pero nada. Cientos de socios protestaron frente a la puerta de River que da a la avenida Figueroa Alcorta, pero nadie escuchó. De hecho, se le negó el ingreso al club a los socios del mismo, a empleados y a deportistas que aguardaban por respuestas de la dirigencia. “Por ordenes de la seguridad interna no le puedo abrir a nadie”, decía el guardia de la seguridad privada que contrata River.

Los socios que pagan la cuota mes a mes no podían ingresar al club a manifestarse por sus derechos. Un papelón más de la dirigencia más corrupta de la historia de River que ha llevado al club a su peor momento. Saquearon las divisiones inferiores vendiendo a empresarios amigos y/o testaferros porcentajes de jugadores que luego migraban y no dejaban un peso para el club y contrataron jugadores de un nivel inferior al requerido por el club más ganador de Argentina, llevando a la Institución a este pésimo presente en el que los puestos de vanguardia están cada vez más lejos.

No contentos son todos sus negociados corruptos perpetrados durante estos 8 años de gestión (vale aclarar que a esta dirigencia la reeligieron en el 2005 en medio de unos comicios de trasparencia dudosa), ahora descaradamente dejan fuera del superclásico a los propios socios del club.

Antes de dejar en ruinas al club (el 5 de diciembre hay elecciones), aprovechan el último negocio que les queda, el River-Boca. Se pueden encontrar en los portales de ventas de Internet entradas hasta por $1000, y por el boca a boca las ofertas de entradas se multiplican entre aquellos que tienen algún contacto con el club, ya sean barras, filiales, allegados a los dirigentes, etc.

¿Nadie va a averiguar la complicidad de la dirigencia de River con este millonario negocio, que menosprecia el sentimiento del hincha que es capaz de cualquier cosa con tal de ver a su equipo?

José María Aguilar no sólo va a ser recordado por el presidente que llevó a River al ultimo lugar en un torneo argentino, sino que también se lo recordará por todos estos actos de corrupción que destruyeron al club. Quien quiera que venga a reemplazarlo, por favor trate de no repetir nada de esta gestión, por el bien del club y para la alegría de todos los hinchas de River.

martes, 21 de abril de 2009

LAS BARRAS BRAVAS Y LA POLÍTICA

La política y el fútbol estuvieron estrechamente vinculados históricamente. Nadie puede negar la utilización que el proceso militar hizo del mundial de 1978, que mientras se disputaba, miles de personas desaparecían en el país, que no veía, o no quería ver nada, para citar el ejemplo más tristemente recordado por nosotros.

Este fin de semana hubo otro repudiable ejemplo de estos vínculos poco trasparentes que hay entre sectores del gobierno de turno con personajes insertos en el mundo del fútbol. Las barras bravas de River y de Boca, clubes que disputaron este fin de semana el espectáculo deportivo más importante del mundo, mostraron banderas con consignas contra el grupo Clarín.
La disputa del principal grupo multimedia con el gobierno kirchnerista no es nueva. Desde los inicios del conflicto entre el campo y sectores de gobierno han llovido los agravios y amenazas contra el diario que más se vende en nuestro país.

El nuevo foco de conflicto es el proyecto que impulsa el gobierno para sancionar una nueva ley de Radiodifusión. Justamente sobre eso hicieron foco las banderas: “Clarín: el fútbol es una pasión, no un curro”, expresaba uno de los trapos que se desplegaron durante el superclásico; el otro decía: “Queremos fútbol gratis por TV” (pare aquellos desprevenidos, aclaro que el millonario negocio de la televisación de los partidos de fútbol lo maneja TyC Sports, que forma parte del grupo Clarín).

La disputa de intereses parece inevitable de cara a lo que va a ser la nueva ley de medios, que según indican desde Clarín, apunta a limitar la independencia de los medios de comunicación, y que según dicen desde el gobierno, pretende ser más equitativa en el uso de los canales de comunicación garantizando el acceso a los medios de todos los ciudadanos. Además una de las principales banderas del kirchnerismo para impulsar la ley es la televisación gratuita de los partidos, ya que hoy en día cinco de ellos son codificados.


(Tapa de Crítica uno de los que más publicó del tema http://criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=22038)

La disputa es comprensible, pero de ningún modo justificable, dentro de este sistema donde los medios son manejados por grupos empresarios que pretenden ganar dinero (y de esta manera, con la mera quita del poder de televisar los partidos le estarían arruinando millonarios negocios a Clarín) y donde el gobierno pretende manejar la mayor cantidad de canales de difusión para imponer su visión y construcción de la realidad. Pero llegar a este punto de negociar con barras-bravas para que desplieguen banderas con consignas políticas, parece un despropósito.

¿El gobierno no tiene otro canal de difusión de sus políticas, que debe hacer arreglos con los delincuentes que manejan las barras-bravas?
Al parecer, a los barras-bravas, según indica Clarín, les habrían pagado 100 mil pesos por este ‘favorcito’, que no sólo implicó la muestra de estas banderas, sino el reparto de folletos con consignas a favor de la nueva ley y en contra de Clarín, que me constan porque yo estuve en la cabecera visitante y recibí uno de estos panfletos de mano de un barra-brava de River.


Las barras son un mal que no se eliminarán nunca porque están vinculados con las esferas de poder de los clubes y de la política, como bien indica este tipo de actos que se vieron el domingo en la cancha de Boca. Yo no estoy en contra de las barras, creo que son parte del folclore del fútbol, y mientras no generen violencia, ni hagan negocios corruptos, son algo que todos aquellos que son futboleros disfrutan todos los domingos. Pero cuando empiezan a hacer este tipo de negocios creo que deberían ser investigados y se debería averiguar de donde sale el dinero que les pagan para este tipo de actividades, que les da cada vez más poder a los barras, que luego terminan matándose por este preciado motín.


Mientras la complicidad entre sectores del aparato político y las barras siga existiendo, los males que azotan al fútbol también van a seguir existiendo, por eso creo que los medios deberían denunciar y dar más espacio a este tipo de acontecimientos que mezclan dos mundos que no deberían ni rozarse.


La nueva ley de radiodifusión debe discutirse cuanto antes para evitar prácticas monopólicas, y regular el nuevo escenario de medios audiovisuales, pero pactar con delincuentes para transmitir la idea de la nueva ley, o para pegarle al grupo al que la ley debe limitar (me refiero a Clarín claro está), me parece algo aberrante e injustificable.


Me resulta incomprensible el por qué de que algunos funcionarios que pretenden ayudar al gobierno en impulsar algunas medidas, terminan ensuciando la figura de con quienes pretenden colaborar, con este tipo de actos poco claros y donde los miles de pesos que sirven para financiar estas atrocidades seguramente provengan del dinero de todos los argentinos. ¿No sería más útil generar un espacio de debate del que participe toda la ciudadanía para delinear un proyecto que favorezca al equitativo acceso a los medios y la independencia de los mismos, como seguramente pretenden hacer algunos funcionarios? ¿Es el gobierno el que está detrás de todo esto, o son grupos que pretenden ayudar y terminan perjudicando?


Qué sucio está todo, que difícil va a ser salir de todo esto, si es que algún día se logra salir.